HISTORIA DE GAIA

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HISTORIA DE GAIA

Mensaje por Fal'cie Etro el Lun Sep 22, 2014 3:29 pm



Historia de Gaia



La Era de los Antiguos Dioses.

Creación de Gaia. Caos y Cosmos. Y el conflicto de los dioses.

Años XXXXX - XXXXX


Hace millones de años, un Dios todopoderoso apodado "El Creador” forjó nuestro mundo. El mundo que actualmente conocemos como Gaia. Él creó la tierra, los océanos y la naturaleza. De la nada, con sus poderes, pudo dar “vida”. Los microorganismos, árboles y primeros animales primitivos comenzaron a surgir con el paso del tiempo.

La naturaleza, caprichosa por sí misma, comenzó a desgarrar el planeta, atacándolo con terremotos, destruyendo la tierra a su paso y eliminando todo rastro de vida existente. Parecía estar enfadada con su propio padre. Se estableció un ciclo vicioso de vida y muerte. Un bucle.“El Creador” no había concebido que la naturaleza pudiese adoptar semejante comportamiento, por lo que intentó comprender a su propia creación observándola durante millones de años.

Cansado de aquel bucle que jamás terminaba, “El Creador” decidió sacrificarse y legar sus poderes, dando a luz a dos hijos suyos: Caos y Cosmos, cada uno con un aspecto distinto pero con la misma sangre en sus venas. Así pues, “El Creador” renunció a su existencia, dejando aquel planeta en manos de ellos dos.

Trabajando en equipo, Caos y Cosmos consiguieron calmar a la naturaleza.

Y entonces, siglos más tarde, la vida se hizo presente, y varias razas aparecieron, aún primitivas e incapaces de tener pensamiento propio. Con los siglos, la evolución se hizo presente en ellas. A los dos hermanos les gustaba observar cómo aquellas formas de vida, colocadas allí por su padre, se convertían poco a poco en algo mucho más importante de lo que podrían haber llegado a imaginar. Pero de entre todas estas formas de vida destacaba una de ellas en especial, una raza que Cosmos y Caos disfrutaban viendo en particular: los hyur. Sobreponiéndose al resto de seres en el planeta, los hyur habían desarrollado poco a poco un método de subsistencia mucho más audaz y complejo que el resto de sus compañeros.

El pensamiento racional apareció.

Y con él comenzó el conflicto.

Los hyur continuaban evolucionando de una manera más ágil que el resto de bestias, empezando a mostrar sentimientos complejos, a adquirir una conciencia sobre aspectos como la muerte o la justicia, pero, sobre todo, empezando a crear. A crear herramientas y habitáculos elaborados, nuevas estrategias de caza e incluso sistemas primitivos de agricultura. Y no solo eso. Los hyur empezaron a crear uniones sentimentales entre sus semejantes que iban mucho más allá de las establecidas anteriormente por otras formas de vida, tales como sociedades jerárquicas, el matrimonio o las alianzas entre tribus.

Pero, desafortunadamente, no solo el ideal de creación apareció junto a esta nueva conciencia inteligente.

Con el desarrollo de los hyur empezaron a surgir los conflictos. Y con ellos el odio, la guerra, la muerte y la destrucción.

Caos admiraba esta capacidad que los hyur mostraban para destruir al prójimo o aquello que habían creado otros, mientras que Cosmos apreciaba el otro lado de la moneda: su dedicación, sus creaciones, la complejidad de sus sentimientos  y el amor que se mostraban unos a otros.

Los Dioses entraron en un conflicto propio.

¿Qué era el bien y qué el mal?

¿Cuál era el destino de aquel mundo?

¿Debía reinar la luz?

¿O acaso la oscuridad?

Cada Dios intentó sobreponerse sobre el otro, intentando imponer su ideal hasta el punto que Caos comenzó a experimentar el odio hacia Cosmos. La intensidad de este nuevo sentimiento empujó a Caos a desear la destrucción de su propia hermana, pero aquello era muy difícil, pues ambos eran seres divinos.

Sin embargo, la guerra entre los dioses comenzó.

Caos sembró su semilla en el mundo, incitando a la raza inteligente a cometer el mal, mientras que Cosmos no tuvo más remedio que intervenir también. La diosa creó cuatro cristales que representaban la fuerza elemental del planeta, que no solo servirían para mantener el control de la naturaleza, sino que  también para repartir parte de sus poderes entre los hyur de Gaia. Cada cierto tiempo, Cosmos hacía una llamada a sus elegidos, que acudían a los cristales para ser dotados con su fuerza y nombrados “Guerreros de la Luz”. Fue así, pues, cómo Cosmos empezó a combatir el mal que Caos habría sembrado por el mundo.

También se crearon los eónes, seres mitológicos nacidos a partir de porciones del poder de ambos dioses.

La batalla perduró durante siglos. El equilibrio forjado por los hermanos se desestabilizaba cada vez que Caos intentaba asesinar a Cosmos. Y esta, a la vez, lo restablecía nombrando a nuevos Guerreros de la Luz cada cierto tiempo.

Agotados por el paso de los siglos y las divisiones de su poder que daban a luz a nuevos eónes y guerreros, y de nuevo atrapados en un bucle semejante del que su padre había huido, los dioses empezaron a cansarse.

Llegado un punto, sus intentos de intervenir sobre el destino de aquella prodigiosa raza cesaron. Los dos hermanos, cuya fuerza llegaba tras mucho tiempo a su fin, quedaron atrapados en un letargo, convirtiéndose en cristal de manera eterna. Este letargo anunció la llegada del fin del bucle y del inicio una nueva era.

Pero no solo los dioses habían abandonado el planeta. Con ellos, el control que habían impuesto sobre la naturaleza, tan despiadada tiempo atrás, quedó revertido, y Gaia y sus recién incorporados habitantes quedaron desnudos bajo el capricho de la tierra. Huracanes, erupciones volcánicas, tsunamis… Los eónes, que habían sido simples mascotas, quedaron atrapados también en piedra, convirtiéndose en fósiles y rompiendo sus contratos con los dioses. Incluso los hyur, que habían sido capaces de crear métodos de sustento tan hábiles como la agricultura, empezaron a ver cómo su población se veía diezmada por momentos.

Los últimos cuatro Guerreros de la Luz a los que Cosmos había cedido su poder, por entonces dirigentes de las cuatro de las tribus más importantes de la especie y protectores de los cuatros cristales, se reunieron para tomar una decisión. Tras días discutiendo, los elegidos llegaron una misma conclusión. Si sus hogares se habían vuelto hostiles e inhabitables y ya no era posible proseguir la vida en ellos. la única esperanza de su raza era encontrar nuevas tierras alejadas del control de aquel temible ente conocido como naturaleza.

Desesperados, cada uno de los Guerreros decidió abandonar la protección de su cristal y emprender un viaje de exploración. Estos cuatro entes mágicos que Cosmos había creado con objetivo de proteger el mundo se apagaron, faltos de fuerza, hasta empezar a ser tragados por la propia tierra.

El pueblo guerrero, protector del cristal de la tierra, partió hacia las tierras desconocidas del Norte.

El pueblo místico, protector del cristal de agua, partió hacia las tierras desconocidas del Este.

El pueblo libre, protector del cristal del viento, partió hacia las tierras desconocidas del Oeste.

El pueblo salvaje, protector del cristal del fuego, partió hacia las tierras desconocidas del Sur.

Aquellos que decidieron no abandonar sus tierras y no unirse a los pueblos nómadas permanecieron en el continente central.

Pero, lejos de encontrar lo que buscaban, los pueblos toparon en su viaje con más caos y descontrol. Gaia, que hasta entonces había estado formada por un único continente, comenzó a resquebrajarse. La tierra se separó y los continentes se dividieron, y cada pueblo quedó aislado entre sí, abandonado a las inclemencias propias de sus nuevas tierras.

Por suerte, esta situación de muerte y descontrol no duró mucho. “El Creador” había dejado un legado oculto en el interior de Caos y Cosmos que pronto surgió a la luz: los Fal’cie, o dioses menores. Se había asegurado de que si algún día por algún motivo sus hijos perecían de ellos surgirían nuevas divinidades encargadas de mantener el equilibrio.

Y así fue.
La era de los Fal Cie.

Año XXXXX – 100 aN

Doce fueron los Fal Cie, también conocidos como Dioses Menores.

Los dioses quisieron jugar con el mundo, pero ellos no podían tocar cualquier elemento de Gaia. No podían crear ni destruir, solamente otorgar.

Mientras Caos y Cosmos dormían, cada dios repartió sus dones entre los seres de Gaia. Tiempo, Aire, Guerra, Magia, Fuego, Luz, Vida, Agua, Espacio, Tierra, Muerte y Oscuridad.

Aquello hizo prosperar a las razas mucho más rápido de lo esperado. Se construyeron ciudades básicas y comenzaron a desarrollarse las primeras sociedades en el mundo.

Dos enormes continentes estaban claros en el mapa, más un tercero más pequeño que los dos anteriores.

Nuevas razas aparecieron del resultado de la evolución de otras. Incluso dentro de los propios de la especie, cada unos evolucionaron a distintos especímenes. El mundo estaba en constante cambio, y con ello, sus habitantes.

Pronto se dieron cuenta de que no podían vivir sin un orden. Aparecían conflictos entre habitantes, entre comerciantes. Necesitaban arreglar todo ello. Las tribus y razas se dividieron, nombrando líderes de estas y asentándose en diferentes lugares, construyendo ciudades. Aparecieron las civilizaciones con un orden, jerarquía y sistemas políticos. Incluso, las creencias religiosas de los Fal Cie, iban asociadas en algunos casos, a estos sistemas.

El continente del Oeste y del Este, así fue como los llamaron.

En el año 500 aN, los dioses otorgaron el poder del conocimiento a Oaka, un joven viajero que se dedicaba al comercio para sobrevivir. Su mujer, Aila, estaba enferma, a punto de morir. Los Fal Cie hicieron un trato con él. Oaka pregonaría una religión sobre los dioses, siendo estos los protectores de los doce meses del año.  A cambio, ellos curarían a su mujer.

Los Fal Cie pensaron que los habitantes de Gaia necesitaban unas figuras en las que aferrarse, de donde obtener esperanza para continuar sus vidas y cometidos en esta.

Oaka realizó la tarea encomendada por los dioses, y estos, cumplieron su trabajo, otorgando a Aila el don de la vida.

Pronto, todos los habitantes de Gaia se aferraron a la religión de aquellos doce dioses, cada cual, adorando a su preferido y rindiéndole culto. Se crearon entonces los templos, donde la gente adoraría a quienes les otorgaron los más agraciados dones en el mundo. Tiempo después, Oaka murió, mientras que su mujer, Aila, siguió viviendo gracias al don de los dioses.

Los años pasaron y el dolor de la pérdida abatió a Aila. Pero aún más la destrozó el hecho de no poder morir. Aquella fué la primera inmortal sobre Gaia. Aila quiso vengarse de aquel don impuesto por la diosa Etro sobre ella. Para Aila, aquello no era más que sufrimiento. Aila estudió la magia durante años.

En el año 100 aN, cuando Aila obtuvo un poder sumamente superior al de cualquier otro humano sobre la tierra, arremetió contra los templos y las sociedades existentes.

Todos creyeron que ella era una diosa, descendida de los cielos, castigando a los habitantes del mundo. Pero no fue así. Ella se autodenominó como una Bruja, alguien dispuesta a destruir la religión de los dioses.

Los Fal Cie se habían equivocado otorgando un don tan poderoso a alguien.

Aila consiguió que la mitad del mundo estuviera de su parte, mientras que la otra, seguía adorando a los Fal Cie, implorándoles que les salvaran de aquella Bruja. Los dioses no podían destruirla, ni salvar a sus habitantes. Aquello se les iba de las manos y no había marcha atrás. Pronto, Aila tuvo discípulas por todos partes de Gaia, enseñándoles el don que le había ortogado Etro. La era de las Brujas llegaba y los dioses temían por desaparecer.

Sintiéndose impotentes aquellos dioses, trazaron un plan. Ellos sabían que “El Creador” jamás retornaría ya que se dividió en Caos y Cosmos. Los Fal Cie añoraban al creador más que nada en aquel mundo. El poder de la creación y destrucción era lo que más ansiaban en aquel instante. Necesitaban un nuevo “Creador”.

Por ello, los Fal Cie decidieron acabar con todo rastro de los Dioses Mayores, apropiándose de sus poderes. Solamente así conseguirían la llegada de un nuevo creador.

En el año 0 aN, los Fal Cie, utilizando sus poderes, consiguieron despertar a Caos y Cosmos. Los Dioses Mayores tomaron la creación de los dioses menores como una ofensa del propio Creador hacia ellos, sus propios hijos. La ira de los dioses cayó sobre los Fal Cie, los cuales se habían vuelto a equivocar una vez más.

Una guerra entre dioses Mayores y menores comenzó.

No duró mucho, ya que Caos y Cosmos utilizaron sus poderes restantes para atrapar a los Fal Cie en un mundo llamado “El Nido” o también conocido por los habitantes de Gaia como La Luna. Fué sellado con 12 llaves distintas. Como resultado de esto, los dones otorgados por los dioses desaparecieron del mundo. Y con ello, llegó la muerte de Aila y la caida de las Brujas.

Los humes atribuyeron esto a la gracia de los 12 dioses.

Caos y Cosmos, agotaron sus últimas fuerzas. Cosmos, antes de desaparecer, dividió sus poderes en cuatro grandes cristales que guardarían el equilibrio del mundo . Estos fueron repartidos por el mundo entero. Mientras que Caos, forjó cuatro orbes demoníacos y los expandió por el mundo también.

Con la desaparición de los Dioses Mayores, los Fal Cie habitan obtenido lo que deseaban. Ahora podían crear y destruir, con algunos límites. Aún así, no podían escapar del Nido. Desde allí, los Doce Dioses pueden vigilar Gaia y a todos sus habitantes, aunque sin intervenir en ella.


Última edición por Fal'cie Etro el Lun Nov 03, 2014 8:48 pm, editado 2 veces
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Re: HISTORIA DE GAIA

Mensaje por Fal'cie Etro el Lun Sep 22, 2014 3:40 pm

La Nueva Era.

Años 0 dN – 500 dN – Periodo de Paz.


Las guerras de los seres mitológicos habían desaparecido, y con ellas todo rastro de divinidad presente sobre Gaia.

El mundo ahora era un lugar libre y propio de las razas que se habían creado a lo largo del tiempo y evolución. Gracias a la estabilidad conseguida por el “fenómeno de los doce”, las Brujas cayeron. Las últimas de ellas fueron perseguidas y exterminadas. Aquella raza de humanos que se autodenominaron como “maestros de la magia”, desapareció. O al menos, eso creyeron.

Los libros de historia quisieron borrar aquella época, omitiendo cualquier detalle acerca de las Brujas o sus descencientes, solamente alabando a los 12 dioses y sus creaciones.

El periodo de paz comenzó.
Años 500 dN – 1000 dN – Los ejércitos y sus fuentes de energía.

Durante estos años, continuó lo mismo que había pasado en los anteriores, salvo que en cada continente, las diferentes ciudades comenzaron a utilizar distintos estilos de gobierno. Cada una, tenía una forma diferente dirigir a su pueblo.

Y con ello, llegó el miedo. Las ciudades crecían y pronto pensaron en que deberían proteger a sus habitantes. Para ello, se creó la fuerza militar. Las ciudades más prósperas desarrollaron sus propios ejércitos.

Dos grandes ciudades alzaron la bandera por encima de las demás. Palamecia, del continente del Oeste, y Deling, del continente Este. Estas dos ciudades se convirtieron en las capitales de sus propios continentes, tomando estos los nombres de “Reino de Palamecia” y “República de Galbadia”.

Otras ciudades, que estaban por detrás de estas en poder, también continuaron avanzando y creando sus propias milicias.

Las tensiones se podían palpar. La desconfianza fue el detonante de todo. Una rivalidad entre los dos continentes surgió.

Galbadia comenzó a movilizarse, aliándose con las demás ciudades el continente. El gobierno de Galbadia financió las investigaciones tecnológicas de Esthar, una ciudad conocida por su avance en el campo de la mecánica combinada con la magia.

Por el otro lado, Palamecia prefería usar la energía natural y comenzaron investigaciones sobre la naturaleza hasta que encontraron un índice de gran poder en el subsuelo. Unas excavaciones liberaron y mostraron al mundo un tipo de energía vital que corría por las “venas” de Gaia. La energía Mako. Una ciudad se alzó justo en el lugar de las excavaciones, tomó el nombre de Midgar y junto a la empresa financiada por Palamecia, comenzaron su extracción, observación y experimentos para su utilización.

Gracias a las excavaciones, también se encontraron fósiles, similares a criaturas mitológicas de las que hablaban los libros de historia. Tanto un bando como otro, buscaron esos fósiles por todo el mundo, movilizándose y creando templos en honor a los 12 Fal'cie, cada uno con diferentes fósiles.

Cada uno de los dos continentes tenía su propia fuente de energía, sus gobiernos y sus ejércitos. Se preparaban para algo grande que estaba a punto de venir. Ninguno de los dos quería dar el primer paso, pero bien sabían que estaban preparados para desencadenar una guerra.
Año 1042 dN.

En el año 1042, el Rey de Palamecia en aquella época, August II, propuso una tregua de paz, sabiendo que la guerra podía estallar en cualquier momento, entre los dos bandos, proponiendo el utilizar aquellas energías para educar a las generaciones venideras y enriquecer a estas. Por parte del presidente Koen, miembro de la república de Galbadia, aceptó.

Cada ejército, envió un representante de estos para realizar el tratado. Tras esto, se accedió a crear academias de enseñanza tanto de magia, tácticas y dominio de las armas a través de todo el mundo. Los ejércitos se repartieron en divisiones, cada una de estas con sus propias funciones y objetivos dentro del ejército principal.
Año 1053 dN.

Las divisiones no tardaron en confrontarse, incluso perteneciendo al mismo ejército, los ideales de cada una chocaban. Los ejércitos se vieron fraccionaron, separándose las divisiones de estos y creando pequeños ejércitos o bandos en cada continente.
Año 1055 dN.

Las excavaciones producidas a lo largo de los años en el Reino de Palamecia desencadenaron terremotos en el centro de este. Junto con uno de estos terremotos, un grandioso árbol se alzó desde las entrañas del mundo, y con ello, una niebla cubrió el enorme continente casi por completo. Aquella niebla trajo la aparición de monstruos, los cuales tuvieron que ser combatidos por las milicias. Aquel árbol desprendía una gran cantidad de energía natural. Los científicos le dotaron con el nombre de “Lifa”.

Lifa esta recubierto de una magia poderosa y una gran cantidad de monstruos, haciendo que la entrada a este sea difícil, y la destrucción de este impensable, pues podrían destruir el propio continente.

Los habitantes tomaron aquello como un castigo de los Fal'cie por haber dañado al planeta con las excavaciones. Algo con lo que tendrían que convivir a partir de ahora.
La aparición de monstruos en el otro continente se vio producida por causas naturales. Y obviamente, por la evolución.
Año 1061 dN

Aparecieron los Eones. Con el poder de Cosmos nuevamente en aquel mundo, los fósiles reaccionaron solamente ante algunos habitantes capaces de obtener la gracia de estos. Los llamados invocadores. Algunos incluso consiguieron hacerse con la bendición de estos y utilizar el poder de los Eones para combatir.
Año 1066 dN.

Tras ver a los eónes en acción, los gobiernos aprobaron la creación de Eidolones. A través de restos fósiles, extrayendo el ADN y utilizando la tecnología avanzada, pudieron crear unos orbes mágicos con los que obtener la gracia de los eónes, sin necesidad de ser un “invocador”. Un gran avance para la ciencia, completamente.
Año 1070 dN.

El rey de Palamecia, August II muere por causas naturales y sube al trono su hijo mayor, de tan solo quince años, Cid, también llamado “el impulsor de los cielos”, fue un profesor bastante aclamado que se dedicó a la investigación y desarrolló una tecnología basada en la energía Mako capaz de hacer a estructuras volar.

Al ascender a Rey, aprobó la creación de aquellas estructuras. Los barcos voladores fueron desarrollaros.

Galbadia estaba asombrada con aquella tecnología y por su parte, les ofreció los conocimientos que tenían acerca de la tecnología mecánica. El mundo comenzó a cooperar nuevamente.

La magia y la tecnología unidas en un nuevo amanecer.

Pero no todo era de color blanco. El hijo menor de August II, Koppe, a cargo del ejército de Palamecia, quería algo mucho más, quería un ejército más poderoso que el Galbadia, mientras que Cid se preocupaba por la paz mundial.
Año 1071 dN.

Koppe, contactó con el Dr. Unne, residente en Midgar y lo hizo llamar a Palamecia. Unne, quien había sido expulsado de Midgar por prácticas ilegales e irracionales, comenzó un proyecto que encantó a Koppe.

La creación del ejército de los Black Mages. Pequeñas criaturas compuestas de la niebla proveniente del Árbol Lifa y dotadas de un poder mágico increíble.

Koppe planeaba utilizar aquella raza como potencia militar.
Año 1073 dN.

Los rumores de la creación de los Black Mages se extendieron por todo el mundo. Esto llegó a oídos del presidente Krall, ahora líder de la república de Galbadia, el cual exigió explicaciones al Rey Cid.

Cid, que no solo era un buen investigador, sino que un excelente guerrero, tuvo que lidiar con su propio hermano para la detención de aquella demencia.

Por otro lado, las investigaciones de Esthar habían alcanzando una fuerza increíble, tanto que su tecnología se comenzó a extender por todas las ciudades del continente. Zanarkand, Luxerion y Vector fueron las más beneficiadas en este aspecto.
Año 1075 dN.

Koppe arremetió contra su propio hermano, reclamando el trono. Una guerra civil estalló en Palamecia. Cid se enfrentó a su propio hermano. La ciudad se dividió en dos bandos. Cid contaba con los habitantes más fieles y guerreros leales, mientras que Koppe, contaba con Unne y su ejército de Black Mages, aunque algunos de estos comenzaron a tomar decisiones por cuenta propia y desobedecer a su amo y líder.
Año 1076 dN.

Koppe cayó y el doctor Unne pasó a trabajar para Cid. La creación de Black Mages continuó pero con otros fines. La creación de estos seres se trasladó a otro lugar que no fuera la capital y los fines fueron mantenidos en secreto.
Año 1080 dN.

Vector, segunda potencia del continente Oeste sufrió el mismo destino que Palamecia. Tras una pequeña revolución en su ciudad, el gobierno se reunió y se aprobó un cambió en la forma de gobierno, por votación popular, de una república a un imperio. El Emperador Viktor fue nombrado líder de Vector.

El nuevo Imperio se independizó del propio Continente, creando una gran muralla alrededor de su ciudad y levantando un muro de estaturas varios kilómetros en todas direcciones, dejando claro que aquello era ahora territorio de ellos.

Viktor, que adoraba la tecnología al igual que la magia, comenzó el desarrollo de un prototipo de una nueva “fuente de poder”. Quería conseguir el “combustible infinito”.
Año 1081 dN.

El Emperador Viktor anunció la tecnología Magitec. Esto era basado en la utilización de las piedras de los Eidolones como combustible para las máquinas, artefactos y armas.
Año 1082 dN.

El emperador Viktor murió repentinamente. Su hijo Garland ascendió al poder.
Año 1083 dN.

Aquí es donde nos encontramos. Los dos reinos tienen sus problemas, la oscuridad amenaza al mundo desde varios bandos. El equilibrio del planeta esta desestabilizado.

¿Qué elegirás tú? ¿Qué bando escogerás?
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