Un encuentro fortuito [Vsevolod VS Luca]

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Un encuentro fortuito [Vsevolod VS Luca]

Mensaje por Vsevolod Syvatoslav el Mar Nov 25, 2014 4:58 pm

Tenía todo el aspecto de ser una noche muy larga. Me encontraba sentado en mi escritorio repasando algunos papeles. Me gustaba mucho el tacto del butacón, forrado con aquel cuero de época. Denotaba poder, y además hacía juego con la madera de las estanterías. La luz tenue de mi pequeña lamparita alumbraba aquellas hojas repletas de información, en mayor parte prescindible. Pero en algún lugar tenía que estar lo que necesitaba. El Padre Ylmir, quién guardaba una preciada agenda de contactos, conocía perfectamente las disputas entre Las Alas Rojas de Lindblum y el ejército de PSICOM. Y casualmente, ambos teníamos especial fijación en sus actividades completamente reprochables. Buscábamos una forma de iniciar una disputa entre los dos bandos para que se destruyeran lentamente el uno al otro. Pero éramos conscientes de que tal idea no se convertiría en realidad si no existían unos motivos que de verdad amenazaran la integridad de uno de los dos colosos tecnológicos. Por eso estábamos buscando unos diseños que realizaron recientemente los investigadores de PSICOM, según algunas fuentes francamente fiables. Se trataba de un prototipo de barco volador. Todo el mundo sabe que si a Lindblum le surgiera un competidor no dudaría en ir a por él a nivel diplomático. Pero si éramos capaces de que Lindblum atacara antes de que los diseños salieran a la luz oficialmente, la disputa sería aún mayor.

Tras revisar todos los documentos descubrí que allí no se encontraban los planos que estábamos buscando. El señor Ylmir no había cumplido con su cometido, la información que me había traído no servía de nada. Recogí todos los papeles, los amontoné meticulosamente y los guardé en mi maletín. El maletín era el complemento perfecto cuando salía por las zonas ricas de la ciudad. La piel negra le daba un aspecto discreto y misterioso a la vez. Era como si todo el mundo se preguntara que llevaba dentro. A veces nada, pero no podía resistirme a la tentación de causar intriga en mis interlocutores. Acto seguido apagué la lámpara y me dirigí hacía el dormitorio. Tomé el vaso que se encontraba encima de la mesita de noche, aún quedaba un poco de agua. Al lado había un par de pastillas para conciliar el sueño. Las situé sobre mi lengua y, como si se  tratara del licor más amargo, ingerí toda el agua de golpe. Abrí las sábanas.

-Mañana será un día ajetreado. – Me dije mientras me acostaba sin hacer muchas arrugas sobre la cama. Cerré los ojos.

A la mañana siguiente me apresuré hacia la parroquia. Me aseguré de que no fuera una hora en la que la capilla estuviese muy concurrida y así poder hablar con el Padre Ylmir tranquilamente. Al llegar, efectivamente no había nadie. Recorrí la estancia principal a paso ligero hasta llegar más o menos a la mitad. Mi paso decreció notablemente en el momento en que escuché unas voces que provenían del cuarto donde Ylmir solía pasar la mayoría del tiempo mientras no daba misa. Podía reconocer perfectamente su voz, pero escuchaba la de otra persona. Me acerqué sin mucha prisa hasta la puerta y di un par de golpes firmes y secos. Acto seguido escuché como se acercaban unos pasos y desbloqueaban el pestillo de la puerta. El Padre Ylmir era muy cuidadoso cuando estaba hablando de temas confidenciales, así que abrió apenas unos centímetros la puerta para asegurarse de quién se encontraba al otro lado. Al ver que era yo enseguida bajó la guardia.

-¡Vsev! Te estábamos esperando, pasa. – Exclamó mientras acababa de abrir la puerta.
-¿”Estabáis”? – Pregunté extrañado mientras entraba con cierta cautela.
-Ha venido Vaknar. Por lo visto tiene algo de información extra sobre lo que estamos buscando. Lo sé, soy consciente de que en los documentos que te presté anoche no se encontraban los planos de PSICOM.
-Vaya, muy audaz por su parte, pero de nada me sirve que me lo diga a estas alturas. Me pasé la noche en vela. – Repliqué algo molesto.
-Señor, la información que les ofrezco es cien por cien fiable. Yo mismo lo he comprobado. – Aportó Vaknar mientras Ylmir y yo discutíamos.

Vaknar siempre ha sido un chico de recursos, a pesar de su condición. Hace seis años el Padre Ylmir y yo lo encontramos desnutrido a las afueras de Palamecia. Tendría unos 15 años por aquel entonces, y aunque ya era bastante astuto, no había desarrollado todavía el potencial que tiene ahora. Después de ayudarle a encontrar un hogar y mejorar su estado de salud el chico estaba en deuda con nosotros, por lo que decidimos que la mejor forma de devolvernos el favor sería mediante buenas acciones para la Iglesia y el dogma. Buenas acciones que nosotros, por nuestra condición social no podíamos llevar a cabo. Buenas acciones como asustar o acabar con los infieles más problemáticos, conseguir información sobre los enemigos del dogma y otras pequeñas cruzadas que solo él podía perpetrar. Todo ello con una pequeña contribución económica: la fe también genera riquezas.

-Y bien, ¿de qué se trata? – Pregunté impaciente.
-Verá, hemos descubierto quién está detrás de todo el proyecto. Su nombre es Albert Wright. Si siguen la ruta que hace desde su casa hasta el laboratorio encontrarán alguna entrada sin muchos problemas. – Explicó Vaknar con seguridad en sus palabras.
-¿Y dónde podemos encontrar al señor Wright? – Añadió Ylmir.
-En Esthar, aquí es donde se encuentra su casa. – Puntualizó Vaknar señalando una zona marcada en rojo que había en un mapa desplegado sobre la mesa.
-Perfecto, te pagaremos ahora la mitad. Si todo sale como es de esperar, te pagaremos la otra mitad al regresar. – Dictaminó Ylmir mientras iba haciendo recuento del dinero.
-Confío en que esta información sea verídica. Partiremos esta noche, estate listo para entonces. – Finalicé mientras abría la puerta, invitando a salir a Vaknar.

El joven recogió sus cosas, tomó el dinero que le ofrecía Ylmir y se marchó sin más. Sabía perfectamente que ese chico no creía en el dogma ni en los Fal’cie, pero su labor por la causa había sido impecable hasta entonces. Trabajaba con total discreción y no cuestionaba en ningún momento nuestros propósitos. Nosotros sacábamos beneficio de él, y él de nosotros. Y esta era posiblemente la misión más importante que le habíamos encomendado hasta la fecha.

-¿Qué opina Padre? ¿Está seguro de que el chico no nos la está jugando? – Interrogué tras asegurarme que Vaknar ya no podía estar escuchando.
-Tranquilo Vsev. Esos engreídos de PSICOM ni si quiera se preocupan por proteger a sus empleados. Están demasiado ocupados demostrando que son los mejores fuera de su territorio.
-Padre Ylmir, esto ya no es un juego de niños. La importancia de esta acción es muy grande, y si fallamos no solo podría quedar en entredicho nuestra reputación, también podrían acabar con nosotros.
-Vsev, hijo mío, el poder de los Fal’cie está de nuestra parte, recuérdalo. – Dijo Ylmir mientras colocaba su mano sobre mi hombro, tratando de reconfortarme.
-Tiene razón, perdone mi atrevimiento. – Dije excusándome por haber dudado de nuestro potencial.

Ciertamente era inútil dejar que los pensamientos negativos atacaran mi cabeza justo en ese momento.
Una vez terminamos con los preparativos nos dirigimos hacia Esthar. El camino fue muy largo, tuvimos tiempo de conversar, pensar en nuestras cosas, mirar al infinito y dormir. Pero cuando llegamos allí todo era diferente. El aire, la gente, las calles, todo era demasiado distinto a Palamecia. Era la primera vez que viajaba al extranjero, y la experiencia no me gustó mucho. Todo, absolutamente todo estaba rodeado de tecnología. Aquello me producía arcadas, pero debíamos mantener las apariencias para pasar desapercibidos. De hecho, tuvimos que cambiar nuestros atuendos por una ropa más “moderna”. Nos decidimos por un traje sencillo, que diera apariencia de empresario pero sin excederse. Era algo común en aquella zona.

Durante las primeras etapas el plan salió tal y como esperábamos. Nos instalamos en un hotel cercano a la zona donde vivía Wright, y estuvimos casi una semana entera investigando sus movimientos. Nos turnábamos para que nuestra presencia no se hiciera demasiado patente por la zona. Su patrón era muy simple: por la mañana salía de su casa acompañado de su mujer, hasta llegar a una bifurcación en la que se separaban. A partir de ese momento Wright caminaba solo y bastante despistado. Parecía exhausto dadas la enorme cantidad de horas que trabajaba. El laboratorio se encontraba a unos quince minutos de su casa, y no se trataba de otra cosa que un edificio modesto. No tenía muchas ventanas, por lo que las posibilidades de entrar se limitaban bastante. Además la entrada principal sí que presentaba un sistema de seguridad algo más avanzado. El Padre Ylmir también se percató de que por las noches alguien merodeaba la zona a modo de vigía. Solían hacerlo dos personas a la vez, y tenían toda la apariencia de pertenecer a los SeeDs a pesar de no distinguir muy buen su figura entre la oscuridad. Era extraño, un lugar tan bien preparado militarmente y tenían que contratar a unos mercenarios para proteger a sus científicos. Puede que Ylmir tuviese razón y estaban tan obsesionados con demostrar su poder en el exterior que no se preocupaban por sus ciudadanos.

La noche en la que íbamos a intervenir llegó. Todo estaba preparado, conocíamos las rutas de todos los miembros, quienes vigilaban los alrededores y cuáles eran los mejores puntos de entrada. Si no había nada inesperado en el interior, todo saldría a la perfección. El plan era el siguiente: mientras el Padre Ylmir distraía a los SeeDs que merodeaban la zona, Vaknar y yo nos dirigiríamos hacia la entrada en el lado opuesto. Vaknar sería el encargado en entrar, pues era el más indicado para ello. Mientras tanto, yo le ayudaría desde fuera y le daría señales en caso de que la situación se complicara en el exterior. Una vez dentro, Vaknar debería encontrar los planos con rapidez y escapar de inmediato. La ejecución del plan, no obstante, no salió como esperábamos. No contamos con la presencia de SeeDs dentro del propio edificio. Tan solo hicieron falta cinco minutos para que Vaknar diera una voz de auxilio. Tan pronto como la escuché, me adentré en el edificio por la misma vía que lo hizo él, y allí me los encontré. Dos SeeDs contratados por los científicos, preparados para el combate.

-¡Dijiste que no habría seguridad dentro del edificio! – Exclamé enfurecido.
-La situación es más complicada de lo que parece. – Explicó Vaknar mientras hacía señas con la cabeza hacia uno de los dos mercenarios. Era un chico joven, no mucho más que Vaknar. Cabello rubio, ojos azules, complexión delgada, y un rostro que me resultaba muy familiar.
-No me digas que… - Murmuré, contemplando atónito la escena.

Vaknar hizo un gesto para que me hiciera hacia un lado, mientras él se adelantaba. Caminó con actitud retadora hacia el joven. Su cuerpo adoptó una postura erguida, sin apenas protección. Aun así, transmitía más seguridad que si estuviese en posición de guardia.

-Volvemos a encontrarnos, Draumur. – Pronunció tras detener su paso. Una sonrisa se dibujaba en su rostro. Jamás había visto a Vaknar así. Todo aquello me daba mala espina.
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Off-rol: la party la pondré en el próximo post. Imagino que Vaknar, a pesar de ser un PJ de tu historia, tendremos que crearlo como aliado mio en un principio.
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