Aedan

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Aedan

Mensaje por Fal'cie Etro el Mar Nov 25, 2014 7:45 am



Aedan Resler



EDAD
22 años

RAZA
Hume

COSMOLOGÍA
Byregot, el Constructor
(7 de Julio)

ALINEAMIENTO
Neutral Bueno

PROFESIÓN
Guerrero

ORIGEN
Kalm
(Región de Zeltennia, República de Galbadia)

FACCIÓN
Shinra S.A.



APARIENCIA

Poseedor de una estatura media alta, Aedan es un joven de complexión atlética y esbelta, y aunque en simple apariencia resulta delgado, lo cierto es que goza de un cuerpo fibroso y bien ejercitado que ha desarrollado a lo largo de varios años de entrenamiento. Si bien no hay demasiados rasgos característicos que atribuir a su aspecto, puede afirmarse que se trata de un chico especial con sólo echarle un vistazo. Sus ojos, bañados por el tono añil de un cielo despejado, contrastan armónicamente con el color oscuro de un cabello despuntado y revuelto, realzado aún más si cabe cuando se discierne sobre su tersa y blanquecina piel sin apenas un atisbo de bronceado.
Goza, además, de una sonrisa generosa y sincera difícil de cuestionar.

Pese a tratarse de un inconfundible guerrero curtido en el combate de corto alcance, rehuye de las armaduras pesadas o medias, y a excepción de un par de hombreras no suele portar ningún acero más en su indumentaria. Acostumbra a vestir ropa ligera y sencilla incluso cuando está fuera de servicio, ya que el resto del tiempo suele contar con el uniforme de SOLDADO acorde a su rango.
Es un duelista realmente diestro, por lo que a la hora de combatir ha elegido dos espadas con las que sabe desenvolverse a la perfección, sin importar la mano con la que las empuñe.

PERSONALIDAD

Aedan es un chico sincero, optimista y auténtico, aunque no por ello demasiado pasional. Se podría definir, también, como un joven entregado a todo aquello que ama, soñador y trabajador, amante de los retos y la adrenalina. Sostiene la creencia de que el esfuerzo siempre es recompensado, y está absolutamente convencido de que cualquier persona es capaz de conseguir lo que se proponga si se sacrifica por ello.
Pese a su extrovertida forma de pensar, Aedan no es de los que entablan una conversación fácilmente. De hecho, sólo lo hará si se siente predispuesto a ello o si el ambiente es el idóneo para soltarse un poco. Aún así, su trato con las personas es generalmente amable y suele dar un voto de confianza a todo el mundo, incluso en situaciones en las que no cabría esperarlo, pecando de iluso e ingenuo en más de una ocasión.
Cabe decir que se deja llevar por primeras impresiones, pero no le cuesta cambiar la opinión que pueda merecerle alguien si éste se encarga de demostrar otra faceta de su personalidad.

Por otro lado, su carácter jovial y espíritu libre lo convierten, además,  en una persona divertida e impredecible. Este hecho contrasta con una de sus mayores manías -o pasatiempos, según quiera verse-, que no es ni más ni menos que dormir. Y es que no es difícil encontrarle acomodado en cualquier rincón echándose una cabezadita, más aún si ha estado ejercitándose recientemente. Algunos de sus superiores afirman, incluso, haberle visto dormir en pie.

Aedan cree firmemente en la justicia y el honor, pero no lucha por honra ni gloria. De hecho, los sueños que persigue están directamente ligados a sus labores como SOLDADO, ya que sólo Shinra ha sabido darle motivos reales para seguir adelante.

Si hay algo más a lo que aferrarse... sólo el tiempo se lo dirá.

SINOPSIS

Mi historia no es muy diferente a la de cualquier persona de mi edad. Al fin y al cabo, todos hemos vivido los crudos años de alguna guerra de una forma u otra, ¿no?

La verdad es que no sabría muy bien cómo empezar, ya que aunque nací en la república de Gabaldia, muy pronto  me mudé al continente del Oeste.
Mi padre era comerciante, un vendedor ambulante que pasó por este mundo con más pena que gloria, pero que aún así jamás dejó trabajar para darme algo que pudiera llevarme a la boca. Lo cierto es que en el Reino de Palamecia  las cosas le iban bastante mejor que por Kalm, así que esa debió ser la causa de nuestra marcha. Realmente no lo sé, yo era muy pequeño.  Él siempre decía que el Oeste había progresado con respecto a los demás continentes, que la energía Mako había vuelto más rico al país y a sus gentes,  y que por tanto las ventas nos irían mejor en aquellas tierras. No debía equivocarse demasiado, pues en poco tiempo amasó suficientes guiles como para poder comprarse una casa -eso sí, muy coqueta- en la capital reino.

Recuerdo que los primeros años no me gustaron demasiado. Peor aún, no me gustaron nada. El cambio había sido drástico, y la magia de aquel mundo rural que suponía Kalm se había esfumado en la gran metrópoli, siempre repleta de bullicio y de ruido. Echaba de menos a los amables pastores y a los chocobos de corral, al tabernero de la posada de al lado de casa y a mis amigos de la infancia. En su lugar sólo encontraba hombres que me miraban por encima del hombro, mujeres que cuchicheaban secretos sin ningún tipo de apuro y soldados tan rígidos y firmes que resultaba imposible sacarles una sola palabra. Aún así, puedo asegurar que no hay nada que el tiempo no cambie; terminé por acostumbrarme a aquel ritmo de vida, y si tuviera que sacar una valoración a día de hoy, creo que diría que no me vino nada mal.

Ah, casi olvido mencionar que mis resultados académicos eran un desastre. Normalmente me aburrían tanto las explicaciones que me quedaba dormido en el sitio, y ésto me ocasionó bastantes problemas con mi buen padre. Admito que en aquel entonces yo era un pequeño diablo, pero... ¡demonios, es que eran verdaderamente aburridas, en serio! Seguramente yo no estoy hecho para estas cosas, y lo más lógico habría sido que hubiese terminado vendiendo víveres al igual que a saber cuántas generaciones de mi familia.

Sin embargo, cuando cumplí los catorce años se generó un conflicto en el reino que cambiaría mi vida para siempre.
El rey Cid fue traicionado por su hermano Koppe, que postuló a su ejército de magos negros en contra de la corona, reclamando el trono. La guerra civil estalló en Palamecia y los ciudadanos nos vimos obligados a defender el reino frente a aquellos gólems sin corazón. Yo no era muy hábil entonces, pero ya tenía una edad más que adecuada para unirme a la disputa, y aunque me costó convencer a mi padre para que me dejase marchar con él, finalmente lo conseguí. Ahora no sé qué habría sido lo mejor, la verdad.

Dioses... si tan sólo hubiese sido más fuerte, si tan sólo hubiese sabido empuñar un arma en condiciones... tal vez podría haber hecho algo para salvarlo. Recuerdo que me temblaba todo el cuerpo. Quería ayudar, ser alguien de provecho, pero no sabía cómo.

[...]

Mi padre murió delante de mis propios ojos, abrasado por uno de los hechizos de aquellos seres del infierno. No sé cómo reaccioné así, pero recuerdo que me lancé a por el culpable sin pensar en nada más, con la única intención de arrebatarle la vida. Lo que aconteció después fue demasiado rápido.
Un hombre ataviado con el uniforme de la unidad élite de Shinra, guerreros conocidos como SOLDADO, apareció en escena y derribó a cuantos magos negros quiso sin apenas esfuerzo y con una velocidad de vértigo. Y si no hubiese sido por aquella persona, seguramente ahora yo tampoco estaría aquí, contando esta historia. No me avergüenza decir que me salvó la vida, pues yo no podría haber acabado con esa bestia ni aunque me lo hubiese propuesto veinte veces más.

Los soldados procedentes de Midgar y la flota aérea de Lindblum llegaron finalmente como refuerzos, y gracias a ellos conseguimos derrotar al ejército de Koppe. La guerra terminó, y aunque fue duro reconstruir los daños ocasionados, la paz regresó con la normalidad de siempre.

Lógicamente, estuve sin dormir bien durante meses. Mi vida se hizo mucho más dura sin el amparo de mi padre, y me vi obligado a hacer cosas para sobrevivir que de ningún modo me gustaría recordar ahora. Sin embargo, cuando mi mente por fin me dejó pensar con claridad, me acordé de aquel SOLDADO y de lo que había hecho por mí durante la contienda.
Llamadme estúpido, soñador o lo que queráis, pero desde entonces tuve muy claro lo que quería hacer, y lo hice. ¿Acaso no es evidente?

Me llamo Aedan Resler, y ahora trabajo para Shinra S.A. como miembro de SOLDADO.




VIRTUDES

Ambidiestro
Los años de entrenamiento con dos armas le han hecho mejorar su mano menos hábil, hasta el punto de lograr una soltura idéntica en ambas.

Autodidacta
Poco queda ya de aquel niño que no era capaz de hacer nada. Tras los sucesos que marcaron su vida, Aedan se ha convertido en un hombre con un gran capacidad de aprendizaje.

Equilibrio
Su estilo de combate se basa en la movilidad, precisión y agilidad. Los movimientos rápidos han desarrollado en él un equilibrio casi perfecto.

Independencia
Tuvo que aprender a sobrevivir solo durante un tiempo, y desde entonces es capaz de desenvolverse en todo tipo de situaciones por su propia cuenta.

Valentía
Es valiente, incluso hasta el punto de ser algo temerario. No se achanta ante nada, o al menos ante nada que ya haya visto.

Versatilidad
Su carácter le permite encajar en cualquier lugar sin demasiada dificultad. Es un joven con muchas cualidades para adaptarse perfectamente a las diferentes situaciones.

DEFECTOS

Desorientación
Es capaz de pasar varias veces por el mismo sitio sin percatarse de ello. Tampoco es que le importe mucho.

Distracción
Aedan es ambicioso y trabajador, pero cuando hay que prestar demasiada atención a algo, se le suele ir el santo al cielo.

Impulsividad
A veces resulta excesivamente temerario, y quizás es por eso que, pese a ser un buen soldado, todavía no ha sido capaz de ascender.




Registro de Batalla

Combates PVP ganados: 0
Combates PVP perdidos: 0
Combates PVP empatados: 0

Combates PVM ganados: 0
Combates PVM perdidos: 0

Combates BOSS ganados: 0
Combates BOSS perdidos: 0

Misiones  de facción completadas: 0
Misiones de nación completadas: 0
Misiones libres completadas: 0
Misiones de facción fallidas: 0
Misiones de nación fallidas: 0
Misiones libres fallidas: 0
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Fal'cie Etro
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