Viaje sin retorno [Rhoe Crebalt]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Viaje sin retorno [Rhoe Crebalt]

Mensaje por Aedea el Dom Nov 23, 2014 6:49 pm

Ciudad De Lindblum, viernes por la noche

Las calles de Linblum estaban atestadas de gente a pesar de la hora, era de esperarse, luego de una larga semana las personas buscaban algo de descanso ya fuese en un bar, en un restorant, en un teatro o en lugares mucho más oscuros donde se desataban los instintos más bajos de las personas. Era bien conocido el trabajo que hacian las Alas rojas para proteger a los habitantes de la ciudad y la región, haciendo valer las leyes de Lindblum por sobre todas las cosas, por supuesto ellos también tenían derecho a divertirse apropiadamente.

Dos integrantes de tan importante facción conversaban en voz baja sobre lo que harían esa noche, el más joven de ellos proponía buscar algo de entretenimiento nocturnos con señoritas especializadas en ello, sin embargo el otro que nervioso miraba el suelo parecía no estar de acuerdo. -  Oh vamos dicen que "Exotic and kinky" hoy estrena nuevas chicas, incluso escuché que tendrán una viera, te das cuenta de lo díficil es conseguir los servicios de una viera en un prostibulo, si tan solo pudiera mirarla yo sería feliz.

- Controla tus hormonas, además tengo que confesarte algo- el mayor miró a todos lados- yo ya estuve allí, es cierto que las chicas allí son hermosas, pero no estoy del todo seguro de que estén allí porque quieran estarlo.

-¿A que te refieres?- preguntó el joven más con curiosidad que con miedo- ¿tu crees que las obligan? eso no habría que denunciarlo, es algo así como nuestro trabajo.

- Olvídalo hay gente influyente que va a ese sitio porque crees que no he dicho nada, no me conviene meterme en problemas y a ti tampoco. Mejor tomémonos unas birras, no puedo prometerte que habrá vieras pero seguro alguna mujer hermosa encontramos.

Mientras los dos hombres se alejaban una silueta se movía sigilosa muy cerca de ellos anotando la información que había oído. Quien la viera escondida entre las sombras podría distinguir una capucha roja de la cual sobresalian por debajo de la tela, dos orejas puntiagudas como de gato. Se veía cargada, dos empuñaduras que bien podrían haber sido espadas sobresalian de sus costados.

- No te preocupes Ae, voy a encontrarte sin importar que.... después de todo ha sido mi culpa- se escuchó decir en voz muy baja a la joven Miqo't de capa roja.
Bodega subterranea en algún lugar de Lindblum

Mis ojos ardían de una forma desagradable, me sentía mareada, desorientada y con un gusto amargo en la boca. Mi primer instinto fue refregar mis ojos, cuál fue mi sorpresa cuando al intentarlo noté que mis manos estaban atadas. A medida que fui recuperando la consciencia me di cuenta de que estaba en un lugar oscuro y algo húmedo, mi cuerpo estaba atado y yo amordazada por lo que no podía gritar." ¿Cómo fue que terminé aquí y lo peor de todo que es aquí?" usé todas mis habilidades adquiridas durante años de entrenamiento para intentar pensar con claridad.

"Lo último que recuerdo es..." cerré mis ojos aunque no marcara ninguna diferencia, solo podía recordar la sonrisa de esa niña, la pequeña Miqo't que aunque se viera como una mujer seguía siendo una niña y aún así había sido clave en mi camino a reencontrarme conmigo misma.  De alguna forma su presencia acallaba las voces de mi consciencia aunque solo fuera un alivio momentáneo. Aun los pensamientos no eran claros, aquella chica de nombre tan curioso me contaba que le habían ofrecido un trabajo en otro continente, que le pagarían todos sus gastos para que fuera curandera...

- Esta ya despertó ponle la medicina o nos causará problemas- la caja se abrió y ante mi un Seeq, acompañado de un hume de aspecto desagradable, frente a mi se veían otras cajas. Me sentía muy debil por lo que no fui capaz de reaccionar, solo sentí un pinchazo en mi cuello y de nuevo perdí el conocimiento, sin tener ni siquiera la oportunidad de frustrarme.
avatar
Aedea
Clan Centurio - Cazabichos
Clan Centurio - Cazabichos

Mensajes : 49
Fecha de inscripción : 14/11/2014

Hoja de personaje
 : 1
 :
13/100  (13/100)
 : Guerrera

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Viaje sin retorno [Rhoe Crebalt]

Mensaje por Rhoe Crebalt el Lun Nov 24, 2014 10:55 am

Eran las seis de la tarde. En un pequeño despacho, mal iluminado y apestando a humo, nos encontrábamos tres personas dentro. Uno era un elezen de pelo plateado y piel sombreada, con armadura negra y un par de dagas plateadas atadas en un cinto. Sentado a su lado había un hume pelirrojo, un hombre valiente, leal, inteligente y maravilloso, un auténtico héroe... vamos, yo mismo. Estábamos sentados en un par de incómodos asientos de plástico que se doblaban ante nuestro peso y vete a saber cuanto más aguantarían sin romperse. Y justo delante de nosotros, detrás de una mesa blanca, estaba un hombre portando una armadura negra como el carbón que lo cubría por entero, cabeza incluida. Nada sabíamos de él, ni su apariencia ni su raza ni nada. Sólo que tenía una voz grave y que era nuestro sargento... nuestro bendito sargento. Ambos conteníamos la respiración, pues no sabíamos para qué nos había hecho llamar ese ser sádico y cruel de oscura armadura, pero probablemente no fuera nada bueno.

-Bien, mierdecillas. Ha llegado el día de demostrar que no sois más que escoria. Tengo que daros las instrucciones para vuestra primera misión.

Creí haber oído mal ¿Nuestra primera misión? ¿En serio? ¿Ya? ¡Cuidado! ¡Es el sargento! ¡Seguro que es una trampa! Querrá que limpiemos el baño de su casa o alguna cosa peor. No bajé la guardia, ni tampoco lo hizo mi compañero de armas, quien permaneció en silencio al igual que yo.

-¿Conocéis el local “Exotic and kinky”?-preguntó el sargento. No respondimos de inmediato, y el sargento golpeó la mesa con un puño, obligándonos a reaccionar.
-¡No, mi sargento! Nunca he oído hablar de ese lugar, sargento.-respondí automáticamente. Era cierto, era la primera vez que lo oía.
-Se trata de un prostíbulo que hay en las afueras de Lindblum, sargento.-respondió Sordnax Fey, el elezen... luego calló durante un segundo y añadió.--Lo sé porque... un amigo me habló de ese sitio, mi sargento.
-El como lo sepas no podría importarme menos, repugnante pervertido.-contestó el sargento para luego abrir una carpeta y sacar una serie de fotos de mujeres indefensas atadas o encadenadas viajando en la bodega de lo que parecía ser un barco volador.-Esto nos ha llegado hace sólo un par de días, y no es lo único que hemos recibido de fuentes “anónimas”. Parece que las empleadas de ese local distan mucho de trabajar con contrato y Seguridad Social.

Empecé a sentir como me hervía la sangre ¿Tráfico de personas? ¡Eso era esclavitud! ¡Esclavitud en el siglo XI! ¡Y en Lindblum! Cómo héroe, eso era algo que no podía tolerar. Semejante maldad justo a las afueras de mi hogar ¡Imperdonable! Mientras, el elezen parecía mas turbado que indignado.

-Yo... no lo sabía, sargento.-dijo algo compugnido el elezen, pero el sargento le respondió con un puñetazo que casi le derriba de la silla. Hablar sin que el sargento te de permiso es lo que tiene.
-Que nos haya llovido esa información de golpe no es casualidad. Han debido de cabrear a alguien gordo, no pagaron suficientes sobornos o vete a saber qué. Como sea, esta mierda mancha nuestra ciudad incluso más que vuestra existencia, grumetes. Y hay que eliminarla.

Por casi la primera vez en mi vida, resultaba que estaba de acuerdo con el sargento. No sólo aquello era una crueldad para las mujeres que estaban recibiendo semejante malévolo e infernal trato, sino que también era una ofensa para nosotros, en cuanto aquello estaba teniendo lugar tan cerca nuestra sin castigo por su perverso crimen. El sargento sacó otra foto de la carpeta y nos la puso encima.

Esa foto mostraba a un Roegadyn musculoso, de piel gris bronceada. Era condenadamente alto y su cara era fea y arrugada. Llevaba una camiseta hawaiana que llevaba desabrochada y unos pantalones muy ajustados.

-Su nombre es Rangul. No os dejéis engañar por sus pintas del gorila.-empezó a hablar el sargento tras mostrarnos la foto.-Este tipo no es cualquier bruto, tiene cabeza además de fuerza. Es un importante miembro de la organización criminal que está detrás de este contrabando, y sabemos que estará en el local esta misma noche, gracias al informador anónimo. Si lo cazamos, podremos dar un duro golpe contra esta panda de esclavistas. Por eso mismo, vamos a organizar una redada para cazarlo. Esta misma noche, las divisiones 223, 224 y 225 asaltarán el burdel y arrestarán a todos los que allí se encuentren.

¿Las divisiones 223, 224 y 225? Estas divisiones eran ya gente de rango más alto, no grumetes como nosotros, los de la división 112. Parece ser que se habían tomado la misión muy en serio. Pero si de la misión se encargaban esas tres divisiones ¿qué pintábamos Sordnax y yo en todo esto? El sargento iba a responder enseguida.

-Vosotros dos iréis esta noche al prostíbulo y os haréis pasar por clientes. Os quedaréis dentro y esperaréis a las dos de la madrugada, que es cuando tendrá lugar el arresto. Vuestra misión será doble: por un lado, aseguraros de que Rangul no escapa. La operación no tendrá mucho valor si ese cretino logra encontrar una manera de huir a la encerrona que le estamos preparando. La otra misión es la de evitar que ningún mafias de estos destruya prueba alguna, incluida las mujeres.
-¡No serán cap…!-mi grito de indignación fue bruscamente interrumpido por un puñetazo del sargento en plena mandíbula. Lo dicho, nunca hablar cuando no sea vuestro turno.
-No sería la primera vez que para asegurar que ninguna de esas chicas hablen y puedan dar nombres, las callen para siempre. Habrá alguno más infiltrado, pero de nuestra división seréis vosotros dos.-entonces el sargento se levantó de su asiento, mirándonos fijamente a través de su casco, o eso es lo que imaginé que estaba haciendo.-Seré sincero. No estáis preparados para esto. Nunca lo estaréis. Sois mierdecillas, y eso no va a cambiar. Pero me obligan a aportar hombres y de entre el atajo de asquerosos inútiles de nuestra división, vosotros dos sois los que más pinta de enfermos sexuales tenéis.-ya decía yo que el sargento se estaba comportando de manera demasiado “amable” con nosotros ¿pero enfermo sexual yo? ¿tan mala pinta tengo?-Sólo os digo una cosa. No espero que vosotros dos logréis nada, como basura que sois, pero procurad no estorbar a ninguno de nuestros verdaderos hombres. O lo que habéis conocido hasta ahora no será nada con el infierno que os voy a hacer sufrir ¿He sido claro?

-¡Sí, mi sargento!-respondió Sordnax automáticamente, mientras se levantaba y hacía un saludo militar.
-Como héroe le demostraré lo equivocado que está con nosotros, mi sargento.-respondí imitando el gesto de Sordnax.
-Imbécil.-fue la respuesta del sargento… mas otro puñetazo.-Largaos de aquí. Preparaos para esta noche. Y repito, no la cagueis, mierdecillas.
avatar
Rhoe Crebalt
Alas Rojas - Grumete
Alas Rojas - Grumete

Mensajes : 99
Fecha de inscripción : 04/11/2014
Edad : 30

Hoja de personaje
 : 1
 :
0/100  (0/100)
 : Paladín

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Viaje sin retorno [Rhoe Crebalt]

Mensaje por Aedea el Lun Dic 01, 2014 3:20 pm

Algún lugar en las afueras de Lindblum

Desperté nuevamente atropellada por un cumulo de sensaciones desagradables, el llanto de una mujer fue lo que me sacó del estado de estupor en que me encontraba. Abrí mis ojos y vi como una hume joven era abofeteada por un seeq, mientras ella lloraba desconsoladamente. Inmediatamente me puse de pie para defenderla, pero fui detenida por las cadenas que sujetaban mis brazos a una pesada cama junto a mi. Al menos ya no estaba amordazada. En el lugar había más humes todas ellas jóvenes y hermosas, encadenadas a las camas que allí había al igual que yo.

- Dejala en paz maldito cerdo- espeté con ira tirando de las cadenas con todas mis fuerzas esperando un milagro que no llegaría.- Vamos ven enfréntate a alguien de tu tamaño.

- Mjsjshfhgugcg- se volteó mirandome de pies a cabeza haciendo un ruido que interpreté como una risa- eso puede arreglarse.
Le hubiese pateado la cabeza hasta hacerla rodar por el suelo pero la puerta se abrio en aquel momento, un hume de cabello oscuro apuntó con su pistola al Seeq, tirando su cigarro al piso. - Que te pedazo de basura- el hombre cerró la puerta de golpee- no les dañes la cara que luego ya no nos sirven para nada.- Le dio con la culata de su arma un golpe al Seeq que salió refunfuñando mientras el hombre del cabello oscuro nos dedicaba una mirada que parecía indiferente. - Bueno chicas será mejor que sequen sus lagrimas y se guarden sus insultos.

Una muchacha morena escupió en su dirección diciendo algo en un idioma que no entendí, pero aquel hombre la ignoró por completo- Entiendan esto, mujeres hermosas sobran por lo que si se ponen difíciles se mueren.- apuntó con su arma a la que escupió y su rostro quedó marcado con el miedo- no me obliguen a manchar este piso tan bonito con su asquerosa sangre
- Que bonito no, primero nos tienen que amarrar y ahora necesitan sus armas de fuego para mantenernos controladas, ya veo que tan hombres son- espeté con desprecio mirando al pistolero que se deshacía en amenazas que me parecían ridículas- anda ven dispararme, no te tengo miedo- mi carácter belicoso me impedía escuchar las advertencias de mis compañeras de "celda".

Poco a poco me iba haciendo consciente del lugar en el que había terminado y que clase de actividad realizaban con las cautivas, había oido este tipo de historias de vieras con más experiencia. Más que preocuparme mi propio bienestar me preocupaban las humes quienes probablemente no tenían la fortaleza física y mental que yo tenía, era cosa de ver como reaccionaban sollozando y siendo intimidadas por esta clase de personas.

- A... tu eres la viera, ya me habían dicho que tenían un carácter... complejo. Te dispararía pero sería un desperdicio de dinero.- se acercó haciendo el ademán de acariciar mi cabello pero yo casi le muerdo la mano, por lo que desistió.- Bien como quieras, no necesitamos tu cooperación, habrá más de un cliente al que le baste con tus gritos.

- ¿No conoces muchas vieras guerreras verdad? podemos apagar nuestros sentidos por completo y no sentir nada, ni dolor, ni placer. Eso no le gustará a tus clientes. No tengo mucha experiencia con hombres pero creo que su ego se ve herido si no pueden provocar nada en la pareja sexual que eligen.

Mentía, yo no podía hacer eso, mi entrenamiento no había llegado tan lejos, otras guerreras si podía por lo que creí que podría colar mi mentira. No se si el pistolero me creyó, solo dejó la habitación y las chicas se desesperaron un poco, más de una me recriminó mi actitud desagradable que solo traería problemas. Suspiré tomándome un tiempo para responderles. Logré hacerlas entrar en razón al decirles, en vos muy baja que había gente buscándome, en realidad solo era Bloody pero esperaba que ella encontrara ayuda suficiente. Aquella hume de piel morena no estaba de acuerdo, sus comentarios desesperaron a las chicas más jóvenes y solo me quedó una cosa por hacer, algo que hacíamos en mi pueblo para darnos ánimo en los momentos difíciles, algo que hace mucho no hacía, cantar. Un canto en un idioma diferente que solo las vieras podíamos entender, capaz de elevar el espíritu, porque sin importar que le hagan a tu cuerpo nunca podrán perforar tu alma.

Ciudad De Lindblum

Una Miqo't vestida con un sugerente vestido negro y una capa roja se paseaba con un cartel que el resto fingía ignorar, el cartel rezaba " Busco quien me lleve a Exotic and Kynki" por supuesto nadie con dos dedos de frente la llevaría a aquel sitio ya que parecía una trampa por donde fuese que lo vieras, en especial estando tan cerca del citado lugar. Mary había intentado entrar al sitio luego de que su investigación  diera frutos pero ninguna mujer entraba sola, si lo hacía era como adorno al lado de algún hombre que  destilaba opulencia por todos lados.             No había encontrado ni un punto debil en la construcción y lo único que sabía es que en algún lugar en ese sitio estaba su reciente amiga, quien había terminado en esa situación solo por ella. Si nadie quería llevarla a ese sitio entonces... ¿cómo podría rescatarla?

Hace apenas un par de días en las calles de Rabanasta, Mary tomaba un té junto a Aedea, todo para contarle que había conseguido un trabajo en otro continente al otro lado del océano. Si en aquel momento hubiera sabido que todo era una trampa quizás hubiese sido más precavida. Aedea lo fue, ella no se creyó que todo fuera tan sencillo por lo que insistió en acompañar a la minina a aquel tugurio de mala muerte en donde le habían ofrecido el trabajo. Cuando Aedea se decidió a encarar a los hombres que supuestamente querían contratar a Bloody , fueron tratadas hostilmente. La viera arrastró a su joven amiga para sacarla de ahí, no le daba buena espía y no confiaba en ellos.

Las cosas deberían haberse quedado así, pero  entonces apareció aquel gigante, un hombre mucho más grande que cualquier otro que Mary hubiera visto. Aquel parecía ser el líder y por razones que luego la minina comprendería mandó a capturarlas. Aedea se enfrentó a ellos pero la superaban en número, ella fue a pedir ayuda, sin embargo cuando volvió ya era tarde. Se vio en la obligación de tomar el primer barco a Lindblum que era el lugar al que ellos se dirigían. No tenía un plan, pero cuando llegara allí sabría que hacer.

Y aquí estaba en las cercanías de aquel prostibulo, viendo si podía entrar con algún cliente, aunque ninguno le prestaba atención. Tiró el cartel al suelo enfadada, acercándose nuevamente al lugar. " Si me pego a uno que entre solo, podría ..." estaba pensando en eso cuando vio a un hombre pelirrojo cuya cara de pervertido le parecía que decía a gritos que se dirigía al Exotic and Kinky. Se bajó su capucha roja acercándose a aquel hombre con una mirada coqueta.

- Un hombre tan guapo no debería andar solo, ¿puedo hacerte compañía?

Off: sientete libre de usar a Bloody, solo trata de apegarte a su personalidad en la descripción de mi party se encuentra la descripción.
avatar
Aedea
Clan Centurio - Cazabichos
Clan Centurio - Cazabichos

Mensajes : 49
Fecha de inscripción : 14/11/2014

Hoja de personaje
 : 1
 :
13/100  (13/100)
 : Guerrera

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Viaje sin retorno [Rhoe Crebalt]

Mensaje por Rhoe Crebalt el Miér Dic 03, 2014 9:44 am

Estaba emocionado. Mi primera misión ¡Mi primera misión! Vale, esa misión consistía en ser los refuerzos de los refuerzos de los refuerzos, pero era una misión al fin y al cabo. Por fin podría probar a las Alas Rojas el héroe que estaba hecho. Aun así, trataba de centrarme en la misión misma sin dejar que mi entusiasmo acabara con mi control. Mucho estaba en juego. En concreto, la vida de decenas de mujeres encerradas en aquel antro de mala muerte. Si había un día en que debía actuar seriamente, ese era el día.

Al poco que nos despidiera el sargento de su despacho, nos llegó una carpeta para Sordnx y para mí con las instrucciones concretas a seguir. No íbamos a ser los únicos infiltrados. Una misión como esa no podía dejarse en manos de unos novatos, sino que simplemente íbamos a hacer de apoyo por si éramos necesarios a los verdaderos agentes infiltrados. Estos tenían la misión de cazar al gigantesco Roegadyn, y desarticular a la banda. Nosotros estábamos para aportar ventaja numérica y asegurarnos que las chicas no sufrían daño alguno. No me importaba tener ese papel secundario en la misión, para mí me valía con que esas chicas se salvasen. Y al mismo tiempo, lo veía como mi primer humilde paso para demostrar que era un héroe.

Para evitar crear sospechas, entre las instrucciones venían como debíamos ir vestidos. Había que ir de manera elegante, pero casual. Y habían preparado un par de trajes para la ocasión. El mío era blanco con una camiseta violácea cuyas solapas se sobresalían haciéndose visibles. Llevaba un reloj de pulsera cubierto de oro, unos cuantos anillos y hasta pendientes. Y oculto por dentro, un micrófono con el que grabar y escuchar todo lo que pasaba a mi alrededor. También me habían puesto un pequeño pinganillo en la oreja, muy disimulado, con el que poder recibir las instrucciones pertinentes. Eso hacía que me sintiera algo controlado, pero comprendía que quisieran tenerlo precisamente todo bajo control. Mucho parecía estar en juego en esa misión, más incluso que el rescate de esas mujeres. No sé quién era el Roegadyn aquel, pero bien gordo debía ser para que las Alas Rojas hubieran montado un operativo de ese calibre. Pero como buen grumete que soy, tampoco iba a obtener respuestas si preguntaba por ahí.

Como armas llevábamos dos dagas ocultas en nuestros zapatos. Sí, en plan agente secreto. No podíamos aparecer armados como si nada, levantaríamos demasiadas sospechas. Dentro de nuestros bolsillos llevábamos una caja de preservativos, una cartera llena de dinero para “adquirir los servicios del local” y documentación falsa. Y unas pastillas. Pastillas que eran somníferas. Nuestro deber era proteger a las chicas, pero a lo mejor a alguna le entraba el canguelo en el momento menos oportuno y sembraba el caos. En ese caso, debíamos neutralizarla con las pastillas para evitar que se hiciera daño y al mismo tiempo perjudicar la misión. Pero sólo debíamos utilizar en casos extremos, y no sin permiso de los superiores que nos estuvieran dando las respectivas órdenes desde el pinganillo. Me sentía incómodo por tener que dejar a Iustitia y a Lexlumina en casa, pero llevando ambas sería como entrar con un letrero con la palabra policía escrita.

Y lo más importante de todo, me tocaba entrar solo. Por lo visto, a esos sitios es como normalmente se va, y había que actuar normalmente. Eso era lo que más me inquietaba, pues nunca había ido a ningún sitio como ese ni recurrido jamás al tipo de servicios que allí se ofrecen, por lo que sólo dependía de las instrucciones que fuera a recibir de manera oculta mediante el susodicho pinganillo. Y tampoco iba a ser mucho de ayuda…

-Una noche preciosa, de veras. Ni una nube. Y estamos lo suficientemente lejos de la ciudad, con lo que las estrellas se ven con claridad. La única pega es el frío ¿No podría haber venido un abrigo con el traje?-iba diciendo mientras caminaba hacia mi destino.
-Grumete Rhoe. No hable a menos que sea necesario. Y mucho menos hacia nosotros. Sea profesional, que es lo que se espera de las Alas Rojas, por muy bajo que sea su rango. Cambio y corto.-fue la respuesta recibida a través del aparatito de mi oreja. El tipo era algo aguafiestas pero podría haber sido mucho peor. Podría haber sido el sargento.

Ya era de noche, en torno a las diez o así. Me tocaba ir andando porque los coches lujosos los usaban los agentes que se iban a infiltrar con el rango más alto. No me importó demasiado. Lo único era el frío, pero el paseo servía para serenarme y no dejar que los nervios y el entusiasmo estropeasen el cometido que bien tenía que llevar a cabo en la misión. Me había aprendido el recorrido de memoria a través de mapas e instrucciones. Otra cosa no, pero siempre tuve buena memoria, un don con el que mi amada Azeyma había tenido bien de bendecirme. Así que aunque no había ido nunca por aquel largo descampado de las afueras de Lindblum, no me perdí por los pequeños caminos y vericuetos que atajaban en dirección al prostíbulo. La misión exigía que llegara a las once de la noche, así que no iba a un ritmo acelerado, pues iba algo sobrado de tiempo.

Y fue mientras iba caminando despreocupadamente, ensayando mis caras de salido para cuando llegase al “Exotic and Kinky”, que las cosas empezaron a salirse de lo planeado. Y lo hicieron en forma de una preciosa jovencísima miqo’te con un descarado vestido negro y capa roja que se me acercó pidiéndome hacerme compañía con una mirada provocadora.

-¿Pero qué…? No debería haber ninguna prostituta tan cerca. Bueno, actúa como está planeado, grumete Rhoe. Cambio y corto.-oí que me chivaban por el aparatito de mi oreja. Yo mantuve mi cara de pervertido sin cambios.
-¿Cómo negarme a una petición tan conmovedora, preciosa? ¡Ven conmigo y disfrutemos juntos del camino!-respondí mientras la cogía amablemente del hombro y la guiaba por el camino.

Me fijé disimuladamente en la jovencita que iba a mi lado. Era muy joven, demasiado joven. Como mucho, tendría el equivalente a dieciséis años humes. Por los Fal’Cie benditos ¿es que hay que sumarles pederastia a los cargos a imputar a estos depravados? Quizás no trabajase allí. Ya se me había informado de que a veces los hombres que acudían a aquel local ya traían a sus mujeres, y algunas de esas “buscafortunas” se aproximaban a los hombres antes incluso de entrar en el local, para ganarse los favores (léase, guiles) de aquellos varones antes de que lo hicieran las mujeres del interior. Que una mujer tan joven como aquella tuviera tan pronto que recurrir a estas artimañas para sobrevivir me entristecía bastante, pero era algo que no podía mostrar. Tenía que actuar como un auténtico enfermo que acudía con regularidad a sitios como aquel, así que si la rechazaba o la trataba de manera distinta, llamaría su atención y ella llamar la atención de otra gente y ésta a otra gente de dentro de local y toda la operación irse al garete. Así que, mientras seguía caminando, bastante apegada a ella, empecé a hablar de banalidades.

-Y bueno, gatita ¿No te molesta que te llame gatita, verdad? ¿Vienes mucho por aquí, gatita?-pregunté sin más, no por otra razón que fingir naturalidad y cumplir con mi papel. Luego se me ocurrió que era mejor añadir esto.-Esta noche va a ser movidita, gatita. Lo presiento. Si te portas bien y te quedas a mi lado, te recompensaré con creces. Créeme, soy un hombre de palabra.-sí, esta era mi manera de decir que no se alejase de mí para poder protegerla cuando las cosas vayan a ponerse difíciles. Ya que iba a ser yo quien iba a entrar con ella, lo menos que podía hacer era responsabilizarme de su seguridad. Pero claro, eso debía hacerlo sin que sospechase lo más mínimo.

Al final, llegamos al local. Era inmenso, de varias plantas de altura y también tremendamente amplio. Gris y de techo plano, destacaba sobretodo por un gigantesco letrero de luces de neón con las palabras “Exotic and Kinky” y al lado una figura hecha también con luces de neón de una mujer mostrando su trasero de la forma más descarada posible. Entré por la puerta principal, saludando escuetamente a los dos guardias seeqs que hacían de porteros del lugar, mientras mantenía abrazado a la miqo’te con una mano de manera a la vez tierna y posesiva, dando a entender que la chica “era mía”.

Y por fin entramos en el local. Por todos los Fal’Cie, menuda humareda. Parece ser que se podía fumar dentro, y bastante. Y aparte de humo, olía también a alcohol y otras cosas desagradables cuyo origen decidí no molestarme siquiera en imaginar. La entrada conducía a primera mano a una especie de bar con una pasarela en donde varias mujeres ya habían empezado a bailar restregando sus cuerpos semidesnudos en barras verticales y varios asientos con sus mesas alrededor. Me senté en una de las mesas libres junto con mi compañera y miré a mi alrededor. Identifiqué a alguno de los miembros de los Alas Rojas que estaban infiltrados, incluso a Sordnax que estaba en la mesa más cercana a una de las barras, enseñando billetes a la chica en cuestión para que se acercase. Había bastantes hombres de negocios y muchos seguratas, pero no vi al Roegadyn entre el grupo. Fingí relajarme contemplando el espectáculo, y le pregunté a mi “compañera”.

-¿Vas a querer algo de tomar? Pide lo que quieras, gatita. No te prives, preciosa.-pregunté amablemente mientras con una mano llamaba a una camarera para que viniera a servirnos.-Para mí una piña colada, y para la señorita lo que quiera, por favor.-y me recosté en la silla esperando el pedido y que el momento de entrar en acción llegase.
avatar
Rhoe Crebalt
Alas Rojas - Grumete
Alas Rojas - Grumete

Mensajes : 99
Fecha de inscripción : 04/11/2014
Edad : 30

Hoja de personaje
 : 1
 :
0/100  (0/100)
 : Paladín

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Viaje sin retorno [Rhoe Crebalt]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.