Promesas del pasado [Leah]

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Promesas del pasado [Leah]

Mensaje por Akeelah el Sáb Nov 22, 2014 10:32 am

Tras forcejar un poco con la botella, Akeelah logro quitar el corcho de la botella de vino que había comprado en una de las tiendas más exclusivas de Alexandria, era un vino para sibaritas que arruinaba cualquier cartera, pero que aun así valía cada gil que costaba. tiro aun lado el sacacorchos dejando que cayera sobre el césped y sirvió dos copas de vino, una para ella y otra para la persona a la que le había llevado el vino.

-Por nosotros, por un año más en el que cumplo esta estúpida promesa -Akeelah tomo su copa, la chocó con cuidado contra la otra y se sentó en el césped para beber de su vino.- ... ahhh, este vino es delicioso, sabes, cuando me comentaste lo de que había un vino de localidad con sabor a cereza no te tome en serio, ni tampoco le di importancia por lo ajetreado que fue ese día, pero te doy la razón es el mejor vino del mundo.

En otro contexto y en otro lugar la gente habría tomado por loca a la pelirosa por estar hablando sola, pero dentro de un cementerio y frente a la lapida de una persona la cosa ya cambiaba y era algo aceptable.

-La verdad es que no estaba segura de ser capaz de traerte una botella este año, ya no es solo porque ahora vivo en el otro continente y porque perdí mi posición dentro de la familia Cobalto, es que también ahora han subido el precio de la botella a ciento treinta guiles- dio un segundo sorbo a la copa.- La caja de diez botellas la venden a mil cien guiles de modo que para abastecer una fiesta en la casa de campo habría salido unos... nueve mil novecientos guiles solo con estas botellas. ¡Dioses! ¿te acuerdas de las peleas que teníamos que dar para que los proveedores nos facilitaran crédito? aun así siempre lograbas que no faltara de nada en esas fiestas y...cuando decidiste marcharte por tu propia cuenta nunca volvieron a ser las mismas esas fiestas.

Akeelah apuró lo que le quedaba la copa y echó el contenido de la otra copa y todo lo que quedaba dentro de la botella en un orificio que había en la lápida, un orificio que llegaba a varios metros bajo tierra hasta llegar donde se encontraba el ataúd del antiguo maestro de fiestas de la familia Cobalto y tutor de Akeelah en los años en los que fue estudiante de la academia Byregot. Hace unos años  el señor Janson (que así se llamaba este maestro) le dijo a la alquimista en medio de una importante fiesta de la familia Colbalto que tendría su aprobación para ser una escultora oficial de la familia Colbalto, a cambio Akeelah tendría que llevarle una botella de vino a su tumba una vez al año. Akeelah acepto sin pensárselo creyendo que lo del vino y la tumba era alguna excentricidad típica de él pero a las pocas horas de aceptar el trato el maestro se había suicidado en sus aposentos.

-sabe señor, nunca le guarde rencor por la forma en que me trato, siempre me obligo a lograr la mas absoluta perfección en todo lo que me mando, incluso si eso me conllevaba a estar dias sin apenas dormir, pero gracias a eso fui de las mejores. Lo que nunca le perdonare es la manera en que consiguió su libertad- Akeelah se agacho para acariciar la lapida - hasta dentro de trescientos sesenta y cuatro  días maestro Janson.

No podía quedarse más tiempo, por cada minuto que pasaba se arriesgaba mas y mas en ser reconocida lo que le podría causar un problema muy gordo, de modo que con la promesa cumplid debía dirigirse a la costa y subirse en el primer barco que fuera hacia las costas del continente este y volver a la base de los replicantes. Todo este viaje la había endeudado por varios meses de modo que esperaba tener mas ingresos para el próximo año.

Estaba a punto de oscurecer y Akeelah ya estaba a punto de marcharse del cementerio, pero al ir recorriendo las calles del interior del lugar, al pasar por donde estaban los mausoleos vio algo extraño. Frente a una de estas edificaciones había un grupo de personas, dos bangas, un albhed y un roegadyn, por el aspecto que tenían no parecía que estuvieran ahi para dejar flores. Akeelah se oculto detrás de otro mausoleo y se quedo espiándolos.

Aquel grupo de humanoides miraba de un lado a otro, preocupándose de que nadie los viera y fue en memento cuando Akeelah vio como el albhed presionaba un bloque de la cripta, la entrada de la cripta se abrió y los cuatro entraron rápidamente antes de que la entrada volviera a celarse.

-Guau, es como en los cuentos en los que el protagonista encuentra de casualidad el escondite de los ladrones.- dijo para sí misma la alquimista.- ¿habrá oro allí dentro como en los cuentos?

Su lado racional le decía que olvidara lo que acababa de presenciar y se marchara para evitar problemas, pero por otra parte pensaba en lo que haria Gwyn, su amiga lalafell ladrona en un momento así, si de verdad había algo de valor allí, eso podría solucionar bastante la precariedad de Akeelah y además los ladrones nunca hacen denuncias de modo que el precio de su cabeza no aumentaría.

Tenía que tomar ya una decisión y Akeelah aun estaba dudando en qué hacer.
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Re: Promesas del pasado [Leah]

Mensaje por Fal'cie Halone el Dom Ene 25, 2015 1:06 pm

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