El más inoportuno de todos los momentos. [Artheon]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

El más inoportuno de todos los momentos. [Artheon]

Mensaje por Noël el Dom Nov 16, 2014 7:07 pm

-¡Chifflet, espérame joder!
-¡No hay tiempo, Francette, no me hagas escopetearte el culo! -Estaban corriendo. Adrienne tenía cogida por el antebrazo a Noël y tiraba de ella mientras se movía ágil entre el gentío de aquella calle tan concurrida. Noël estaba desconcertada, no sabía cuan rápido había sucedido todo pero sabía qué había pasado y, oh, sí, ¡le gustaba! La adrenalina la consumía y revitalizaba la vez, subrayaba sus instintos tan impulsivos e imprevisibles que a veces tenía. Aunque esta vez ella se encontrase en segundo lugar y hubiese sido su compañera Ladrona la que había “planeado” todo aquello y ahora mismo estuviese casi obligándola a correr. Por su bien, la chica de ojos claros no rechistó. Confiaba en Adrienne.

¿Que qué había pasado? Lo que solía pasar cuando se juntaban aquellas dos viejas amigas que tan explosiva combinación formaban. Aquel día habían decidido visitar Lindblum. Ciertamente Adrienne había sugerido a Noël que viajase hasta allí para encontrarse con ella, y tras pensarlo poco o nada ya la tenía plantada frente sus narices. Era… la primera, tal vez la segunda vez que pisaba esas tierras y Noël observaba todo con detenimiento. Adoraba, en cierto modo, verse rodeada de gente después de tanto tiempo sin nadie que le diese la posibilidad de camuflarse como una más. Pero a su vez se agobiaba con facilidad con tantas cosas a las que prestar toda su atención, tantas cosas que desconocía e instintivamente necesitaba conocer; era como un deber.
Y allí había comenzado todo, en Lindblum. Tras una ajetreada mañana donde ambas chicas se habían podido poner al día. Adrienne y Noël se conocían desde la infancia. Realmente, la Ladrona era la única amiga y el único contacto que le quedaba de su anterior vida, antes de terminar en tierras de Shinra S.A. y comenzar a trabajar para ellos. Adrienne continuaba siendo un espíritu libre e incorregible como siempre había sido y Noël encajaba a la perfección con ella porque tenían tantos puntos de similitud entre ellas como cosas en las que no podrían entenderse nunca.
Volviendo al momento presente, ambas jóvenes habían terminado en un Salón de Juego arrastradas por su común afición a participar en estos. ¿¡Abiertos las veinticuatro horas del día, quién iba resistirse!? Así que, tras perder unos cuantos guiles y no arrepentirse -porque no sabía arrepentirse por ese tipo de cosas-, decidida a retirarse, buscar a su compañera y salir de allí antes de que le entrasen ganas de apostar todos sus bienes, no le sobró tiempo antes de que Adrienne le cogiese de la mano y la llevase entre la multitud hasta la calle, donde perder de vista a los tres seguratas que las estaban siguiendo.

-¿¡Pe-pe-pe-pero qué haces!? ¿¡Qué pasa contigo!? ¡No estaba preparada, joder, Chifflet! -refunfuño Noël, apartando el pelo de su rostro con un movimiento ágil y femenino. -¡Deberías haberme avisado!
-Si te lo hubiese dicho hubieses dudado, Francette, estás cambiada y te estas civilizando, lo puedo notar a la legua. -Suspiró su amiga. ¿Estaba Noël volviéndose alguien más legal? Nah. Adrienne tenía un par de fajos de guiles metidos en alguna parte de su cinturón, y la Maga lo sabía.
Noel apoyó sus manos en las rodillas, dejando caer levemente el peso de su cuerpo sobre sus brazos, descansando un poco de la carrera que acababan de pegarse. Observó como su compañera contaba el dinero que había conseguido “mangar” sin haberle consultado, y del que pese a todo quería llevarse una parte.
Reparó un segundo en Adrienne. Su tez estaba altamente bronceada por el sol, era de altura media, algo más alta que ella y con curvas de escándalo. Sus ojos verdes felinos le daban un toque místico que terminaba acentuado con ropa provocativa, ceñida, pero cómoda y útil para su profesión. Noël comprendía por que su amiga llegaba a ser el centro de todas las miradas. Si bien su personalidad arrolladora, histérica, inquieta y muy contagiosa no era suficiente, además era alguien muy atractiva. La Maga portaba una larga falda azul que se extendía elegantemente hasta sus pies. Su tronco se veía envuelto en un ajustado corsé blanco y una chaqueta torera que apenas cubría sus hombros. Consideraba aquel un atuendo válido para cualquier situación.

-¡Hay menos pasta de la que me imaginaba! Menudo asco, tía. -Apoyó una mano en la pared de aquel callejón donde habían parado.
Entonces, se escuchó un ruido. De nuevo uno de los seguratas se vio frente a ellas, con una sonrisa maliciosa a la par que sarcástica.
-¡CHICOS, ESTÁN AQUÍ! -berreó al mismo tiempo que se abalanzaba patoso sobre ellas.
No les costó reaccionar y esta vez fue Noël la que tomó iniciativa y decidió en qué dirección comenzar a correr. A pesar de eso, Adrienne la adelantó un par de metros sabiendo escabullirse bien.

Y esos metros fueron suficientes como para que en un momento donde la joven estaba desprevista, ésta giró la cabeza para comprobar que les llevaba ventaja y al volverse, se chocó de bruces contra alguien. -"¡Auch!" -
-¡Mierda, Noël! -Bramó su compañera, llamándola por el nombre como rara vez hacía. La Maga estaba aturdida por el imprevisto golpe. Alzó la cabeza, nerviosa, deseando tener todavía tiempo para poder escapar.


_________________________________________________________________________________________________________
Offrol: Espero que te guste el post y la idea con la que comenzarlo. Surgió en un momento de lucidez entre tanta no-inspiración xD. Cualquier cosa, MP, ya sabes. Noël es #3399ff y Adrienne #00cc66
avatar
Noël
Shinra S.A. - Aspirante
Shinra S.A. - Aspirante

Mensajes : 12
Fecha de inscripción : 08/11/2014

Hoja de personaje
 : 1
 :
0/100  (0/100)
 : Maga blanca

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: El más inoportuno de todos los momentos. [Artheon]

Mensaje por Artheon el Sáb Nov 22, 2014 11:34 am

Lindblum... De niño, me escapaba aquí con mi prima para tener algo de vida citadina, aunque Lindblum no era precisamente la cuna de la civilización avanzada que nosotros queríamos ver en verdad. Lo que nos maravilló en su momento fueron los barcos voladores. Los PRIMEROS barcos, que marcaron una nueva era en el desarrollo bélico de Gaia. A veces nos veníamos con el viejo señor Crish a comercializar la lana y el pescado que se producía en Knyra, y nos contaba sobre las dichosas aeronaves. Eran buenos tiempos.

No obstante, el presente era muy distinto. Me encontraba asimilando todavía el hecho de que ahora tenía que cargar con un niño enclenque de ocho años, poco preparado para el tipo de vida que yo llevaba. Aunque, claro, nada tan jodido como asimilar que ese niño... era mi hijo.

Eholl era delgaducho, de piel bronceada como la mía, pero de rasgos más delicados, heredados de mis padres o de su familia materna. Su pelo era completamente blanco. Era una versión miniatura del viejo Stephanus Aziel, con un toque personal de los Blurid. Qué combinación más fastuosa e inesperada, ¿eh padre? Encima, era bajito y escueto, un enanín insignificante al lado de mí.

Me lo había encontrado junto a mi tienda de lona, en el campamento que me había montado hace dos noches, cuando me fui de la aldea de Teyrr. Stephanus había ignorado mis advertencias; lo único que le faltó en realidad fue negar que yo había sido hijo suyo. Acudí entonces al poblado donde me vi de frente con Damette, la madre de Eholl, quien ahora estaba a la cabeza de los suyos. Era mi hijo, un niño estúpido pretendiendo fantasías, lo que ocasionó que se escapase de entre las faldas de mamá para venirse conmigo. No pude deshacerme de él, por mucho que lo intenté...

Por lo que henos aquí, llegando a la ajetreada ciudad sede de las Alas Rojas, esos veteranos del aire a los que mi padre se había unido tras mi marcha. Eholl me hacía preguntas constantemente. Eso me sacaba de quicio.

- Entrenamiento, niño. Entrenamiento... y sacrificio. Un poder que nunca conseguirás alcanzar con tus truquitos de magia blanca barata -le contesté gravemente, ante su pregunta de por qué mi cuerpo era tan grande y musculado. Al niño le parecía de mal gusto, aparentemente. Patético y flojo enano.

- Pero la magia blanca no se basa en adquirir poder, se basa en ayudar a los demás -recitó el pequeño sabelotodo. Lo habría leído de algún librito de magia para niños, seguramente.

- ¿Quieres saber lo que protege a los demás? Esto -me llevé la mano a la empuñadura de mi espadón, Covenant, un viejo obsequio de un muy viejo amigo- Esto es lo que impedirá que algún lobo te lleve de desayuno para la jauría, niño. No tu magia blanca. Damette jamás debió instruirte de esa forma, has perdido el tiempo -le dije, sin ningún pelo en la lengua. Era la verdad, después de todo.

Eholl hundió sus manos en los bolsillos, enfurruñado. Una de las razones por las que era tan duro con él, era para hacerlo despertar de su sueño imaginario de que se convertiría en un gran aventurero y que la vida era emocionante. Yo no era lo que él creía, y mientras más rápido lo supiera, mejor.

- Entonces, ¿qué vamos a hacer aquí? -inquirió después de un agradable rato de silencio.

- Comprar provisiones. Aprende esto, no hay mejor sitio para aprovisionarte que una ciudad así. No puedes obtener todo lo que necesitas en el campo, niño. Luego cogeremos un barco hacia el puerto de Balfonheim.

- ¿Vamos a Galbadia? ¡Genial! Siempre he querido visitar la República -comentó Eholl con emoción.

Solté una risotada.

- Veamos cuánto te dura el ánimo...

Nos encontrábamos caminando por una de las calles principales de la ciudad. Era muy común alzar la vista y que el sol, radiante como nunca, quedara oculto momentáneamente tras algún gigantesco barco volador cruzando los cielos. A los lados, había tiendas y transeúntes; desde refinados elezens parsimoniosos, hasta rústicos bangaas llevando carretillas con alguna clase de mercancía. Hacía algo de calor ese día, aunque llevábamos ropa ligera y cómoda, por suerte.

Eholl estaba hablando de los barcos voladores y de lo mucho que le gustaría montarse en uno, en el preciso instante en que cruzábamos frente a un espacioso callejón. Apenas tuve chance de darme cuenta de que alguien venía corriendo a toda pastilla por el mismo, por lo que al intentar apartarme, echándome a un costado, tropecé con el niño. No hace falta mencionarlo, pero que Eholl se diera un porrazo con mi pierna era parecido a pegarse de bruces con un árbol. El niño cayó de culo a la acera, al igual que la persona que me había chocado de frente.

- ¡Eh, eh! Mira por donde vas, muchacha -alcancé a decir tan pronto comprobé que la persona era una hume jovencita, de cabellos caoba- Por los Fal'cie, mi vida se llena de críos...

- ¡¡Una se ha caído, una se ha caído, a por ella!! -se oyó de pronto un griterío proveniente del callejón. 

Mientras Eholl se levantaba frotándose la cabeza, otro grito contaminó aún más el ambiente caótico, siendo esta vez una muchacha que por lo visto había ido corriendo con su amiga. "¡Mierda, Noël!", fue lo que exclamó. Le miré de reojo, pero no me fijé mucho en ella, más que nada porque se nos echaban encima unos hombres uniformados. No eran de la guardia de la ciudad, más probablemente eran simples seguratas de algún local.

- ¡Qué cojones! ¿De dónde sacaron a ese tipo? -gritó uno de los individuos, consternado al verme.

- Qué importa, seguro es pura masa y poco seso, ¡venga a por él! -le dijo otro, levantando una porra y amenazándome con ella.

- ¡Pues si estás tan seguro, ve tú!

- ¡Que vayas tú, te dije!

- Vale, vale, payasos, a ver, yo no tengo nada que ver aquí, así que si alguien llega a rozarme siquiera con una de esas porras, lo voy a... ¡AY! ¡¡AY!! ¡EH, ESPE... ESPERA, COÑO! -no terminé de hablar cuando ya tenía a uno de ellos por un costado, arrojando feroces porrazos a mi costilla. Interpuse una mano a como pude, intentando frenar los golpes, pero el otro se sumó al ataque dándome un golpe fulminante en la coronilla.

Vi estrellitas enseguida y me tambaleé, pero logré reponerme justo a tiempo. Una de las cosas buenas de tener mi contextura física, era que podía resistir unos cuantos golpes. Además, un caballero oscuro estaba acostumbrado al dolor. Atrapé con la mano derecha una de las porras, arrancándola de la mano del segurata de un fuerte tirón y lanzándola a un lado. Echándole una mirada furibunda al hombre, me fui derechito hasta él, más que dispuesto a dejarle sin dientes de unos buenos testarazos.

Los otros dos tipos me atacaron a la vez, pero eché mano de Covenant, desenvainando el gigantesco espadón de un tajo bastante amplio que hizo que los hombres retrocedieran asustados. Y en la calle se formó el pánico, a medida que la gente fue dándose cuenta de la pelea. El bullicio creció poco a poco. Arrastré el filo del espadón por la grava del suelo, haciendo que brotaran algunas chispas, con la intención de intimidar aún más a mis oponentes.

No tenía idea de dónde estaban ya Eholl o las dos ladronzuelas. Cuando era hora de combatir, no me paraba a pensar en consecuencias o cosas ajenas a ello. Para mí, la solución más sana era zanjar el mal entendido dejando inconscientes a esos idiotas y largándome.

- ¡Muy bien! ¿Quién quiere perder una mano? -pregunté en voz alta, mirando alternativamente a los seguratas. 

Entonces... ¡BZZZZZZZZRRZZZ! Sentí un corrientazo inhumano por todo el cuerpo, que me paralizó enseguida. Se me aflojaron los dedos, solté el espadón y caí de rodillas, sin saber qué demonios había ocurrido. Lo que había pasado en realidad era que le había dado la espalda por accidente a uno de esos cabrones, quien a traición se había armado con una pistola táser y me había disparado un dardo eléctrico con ella. Lo siguiente que vi, sin embargo, fue como un pequeño estallido de luz le pegó en toda la cara a uno de los guardias.

- ¡Dejad a mi papá! ¡Que lo dejéis, que lo dejéis, os digo! ¡No ha hecho nada! -la voz de Eholl me llegó algo mal sintonizada, pues la parálisis me nublaba los sentidos. Ese enano iba a provocar que le dieran una paliza.

Se había armado la buena.
avatar
Artheon
Neutral
Neutral

Mensajes : 35
Fecha de inscripción : 04/11/2014
Edad : 22

Hoja de personaje
 : 1
 :
0/100  (0/100)
 : Caballero Oscuro

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.