La sombra tras la recuperación [Drekkar]

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La sombra tras la recuperación [Drekkar]

Mensaje por Raiden el Vie Nov 14, 2014 9:08 am

Casi todos los habitantes del territorio conocía el destino que había sufrido la Isla de Besaid a manos de los piratas unos pocos años atrás. Costaba incluso imaginarse cómo sus gentes habían superado todo aquello e intentaban por todos los medios recuperar su antigua vida, y es que, a pesar de todo, habían conseguido que el turismo volviera a fluir y dar a la ciudad un aire de recuperación que seguramente muchos no creían posible. Yo, por mi parte, simplemente me encontraba de paso, pero nunca estaba de más curiosear un poco los alrededores...

- ¡Bienvenido a Isla Besaid, señor! - exclamó una anciana tan pronto como hube desembarcado en los muelles. - ¡Es usted el turista número cinco mil que viene a visitarnos!
- Esto... me alegro, sí... pero de verdad, yo solo... - dije, intentando zafarme de su presencia, pero ella insistió, incluso colgándose de mi brazo.
- Nada, nada... ¡Déjese llevar! ¡Ha ganado usted una visita al lugar más secreto de la isla! ¡Un lugar que solo unos pocos privilegiados llegan a ver en su paso por aquí!

Al final decidí que sería más rápido dejarme llevar y acabar cuanto antes que intentar convencer a aquella señora de que me dejara en paz. El caso es que abandonamos los muelles, adentrándonos en la fina arena de la playa, acercándonos más y más a la costa. Para cualquiera que estuviera viéndonos desde fuera aquella estampa le resultaría de lo más rara, y yo tampoco es que estuviera muy cómodo con la situación, pero bueno, tan pronto me hubiera mostrado ese supuesto "premio" reanudaría mi marcha y como si no hubiera pasado nada. Ese era, sin embargo, el quid de la cuestión, alejarme lo más posible de los muelles donde nadie pudiera vernos. y claro... ¿Quién dudaría de una pobre y amable ancianita, verdad?

Al final, pasadas unas rocas, terminamos en una especie de cala oculta que se encontraba rodeada de paredes rocosas, por lo que nadie repararía en ella a no ser que la conociera. Desgraciadamente, antes de poder reaccionar, tres hombres se me tiraron encima y en cuestión de segundos me encontraba atado de pies y manos, completamente inmóvil...

- ¡¡No pienso hacer esto más!! - exclamó entonces la anciana, sollozando y cubriéndose el rostro con ambas manos.

Uno de los hombres, el que supuse que sería el cabecilla, se acercó a ella y la obligó a destaparse el rostro tomándola de las muñecas y tirando de ella de forma violenta:

- ¿Ese era el trato, verdad? - preguntó mientras esbozaba una sonrisa malvada. - Vosotros nos traéis a algunos turistas para que los desvalijemos y vendamos como esclavos, y nosotros no atacamos vuestra querida ciudad. Después de todo, no queremos que se repita la tragedia de hace unos años... ¿No es así, dulce ancianita? - dicho esto, la soltó y la empujó a la arena.

Así que se trataba de eso, después de todo. Aquel grupo de piratas -que por lo que veía, se me antojaba bastante numeroso- extorsionaba a los habitantes de Besaid jugando con el temor que sentían por lo ocurrido en el pasado, y les ofrecían paz a cambio de que, de vez en cuando, captaran la atención de algún turista despistado del que ellos pudieran sacar tajada. No era el único que estaba en aquella situación, de todas maneras... otro chico de cabellos largos y negros se encontraba también atado, a apenas unos metros de mi posición.  
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Re: La sombra tras la recuperación [Drekkar]

Mensaje por Drekkar el Jue Nov 20, 2014 7:39 am

Una vez más, Drekkar y Eizen había proseguido con su viaje. No tenían un recorrido fijo, dejándose llevar la gran mayoría por el azar. Aquella ocasión había resultado que su destino estaba en la isla de Besaid.-Bueno, ¿y ahora qué?-preguntó Drekkar mientras ambos pisaban el muelle.
-Podemos improvisar sobre la marcha, Drekkar.-contestó Eizen. Sabían muy poco de aquel lugar, únicamente algunos hechos del pasado que lo asolaron.

En un principio no vieron que hubiera una gran decadencia, parecía que los habitantes habían conseguida cierta estabilidad y comenzaban a reponerse.-Ey, Eizen, ¿dice la libreta de viajes algo en especial sobre este sitio?-preguntó de nuevo el guerrero empezando a aburrirse de la aparente calma que inspiraba el pueblo.
-No gran cosa, mi madre se ha centrado mucho en explicar sobre el ataque de los piratas.-respondió el semi-miqo’te haciendo alusión a la vieja libreta de viajes de Reizzy May.

Avanzaron mientras el semi-miqo’te sacaba el mapa y comenzaba a situarse. Drekkar suspiró, llevándose los brazos detrás de la cabeza. El viaje había sido tomado sin tener en cuenta las playas, algo realmente irónico, y el guerrero se lamentó de no haber traído el bañador. Tenía la certeza de que en aquel lugar también podían tener los precios elevados para los turistas y descartó la idea de comprarse uno.
-Espera, creo que será mejor comprar un poco de agua.-dijo Eizen de repente, cuando ambos acabaron en frente de una tienda de comestibles.-Acabo de mirar las provisiones y vamos apurados.-como contestación, Drekkar negó con la cabeza.
-Entra tú y yo me espero fuera. Me juré a mí mismo que con este viaje evitaría tiendas de este tipo.-había ayudado a su padre a llevar el negocio familiar y le produjo escalofríos volver a recordar los días en los que cargaba con la compra de algunos clientes.
-Tú mismo, pero después no te quejes.-Eizen se encogió de brazos, le conocía demasiado bien como para hacer de aquello un drama, y entró sin pensárselo dos veces.

Drekkar apoyó la espalda en la pared y se dejó caer. Sacó de su bolsillo el envoltorio arrugado de un caramelo que compró en su visita a Xanadú y comenzó a estrujarlo mientras miraba de reojo las vistas al mar. Cuando más tiempo contemplaba aquel lugar, más tranquilo se sentía…y él odiaba la tranquilidad. Drekkar necesitaba los ruidos, el agobio de las calles de la gran ciudad, las luces de la noche y el peligro acechando desde las sombras. Quería acción.

En un instante, el guerrero vio algo pasar cerca de su rostro y golpear la pared. Puso los pies en el suelo y ladeó el rostro con el corazón latiéndole muy deprisa por la sorpresa para ver qué había ocurrido. Se trataba de una pelota verde de gomaespuma con una cara sonriente pintada de amarillo. Drekkar la tomó con una mano, buscando con la mirada de donde había salido. La respuesta la halló en una niña que se alejaba corriendo. Pudo reconocer una larga melena rubia con las pintas enredadas y un vestido de color rosa pastel, desgarrado y lleno de arena.
-¡Eh, niña!-exclamó Drekkar, levantándose de un salto. La niña se volteó y se quedó mirándolo. Tenía los ojos grandes, marcados por unas notables ojeras, de color chocolate. Él hizo el ademán de ir a darle la pelota, pero la chiquilla echó a correr con una expresión de horror.-¡Espera, que te dejas esto, coño!-gritó mientras comenzaba a ir tras ella.

No tuvo en cuenta que Eizen seguía en la tienda ni que era él quien tenía el mapa, Drekkar se dejó llevar una vez más por sus impulsos y empezó a recorrer las calles sin tener en cuenta donde se estaba metiendo.-¡¡Oye, OYE!!-exclamaba, sin conseguir que la niña se girara siquiera.-¡¡Cómo sigas así te voy a lanzar la pelota en la cabeza y a tomar por culo, niñata!!-segundos después de haber dicho aquello, se preguntó cómo es que no había lanzado la pelota en cualquier sitio cuando ella empezó con aquella “carrera”.

Como si de un milagro se tratara, la niña paró cerca de la entrada de un callejón. Drekkar paró a tomar aire y ambos se quedaron mirando fijamente a los ojos durante unos segundos. Para sorpresa del guerrero, ella empezó a echarse a llorar mientras extendía una de sus manos.-Ahora la quieres, ¿no?-preguntó con sorna. La niña no dejaba de sollozar, sin bajar el brazo.-Joder, ni que fuera un monstruo como para que salieras huyendo de esta forma.-Drekkar avanzó lentamente. La respuesta a aquella escena tan surrealista que se le ocurrió era que la niña le tenía miedo. Pobre ingenuo.

Cuando fue a tenderle la pelota, Drekkar no vio venir lo que ocurrió a continuación. Unas figuras surgieron del callejón y antes de que se diera cuenta, tenía los brazos sujetos. Algo golpeó su cabeza y comenzó a verlo todo negro, mientras escuchaba unas carcajadas maliciosas y un fuerte olor a agua marina. Antes de perder la conciencia, vio una última vez el rostro de la chiquilla, quien aún lloraba desconsolada.

{•••}

La cabeza le daba vueltas y le costó ver su alrededor claramente una vez abrió los ojos. Intentó moverse, pero resultó imposible; no solo no pudo ni desplazarse un milímetro, sino que notaba un intenso dolor en los brazos cada vez que lo intentaba.-Aaaaah…que coj…-tenía la garganta reseca y le falló la voz. Se dio cuenta a su pesar que estaba atado.-Bien, em…peza…mos… bien.-susurró intentando levantarse, de nuevo con nulos resultados.-¡¡Mamones!!-exclamó a unos tipos que estaban cerca. A pesar de estar en una situación peliaguda, Drekkar se dejaba llevar fácilmente por sus impulsos y en aquel momento estaba rabioso.

No obtuvo respuesta alguna. Uno de ellos había tirado a una anciana al suelo y parecían estar más pendientes de la susodicha y de otro chico que estaba en su misma situación. Con la cabeza más despejada, vio que se hallaban en una cala.-¡¡Oye, os estoy hablando, hostia!!-gritó una vez más mientras terminaba de tumbarse al suelo y se arrastraba.-¡No estoy como para que unos pegabuelitas me anden tocando los cojones! ¡Soltadme!-claramente, Drekkar Gringock había hecho callar a la “voz” de su conciencia. Ni siquiera parecía inmutarse de que aquellos tipos eran unos piratas que tenían a los habitantes de la isla completamente asustados.

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Off: Siento la demora >.< Espero que te guste ^^ y cualquier cosa, vía mp Smile
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Re: La sombra tras la recuperación [Drekkar]

Mensaje por Raiden el Miér Nov 26, 2014 11:05 am

Tengo que decir que los gritos e improperios que pronunció el otro prisionero me hicieron olvidarme por un momento de mis propios problemas. Sin duda lo único que conseguiría sería un par de patadas en la boca y que le apretaran todavía más sus ataduras, pero eh, allá él, tampoco es que fuera a solidarizarme tan sólo por encontrarnos en la misma situación. Paradójicamente yo me encontraba de lo más tranquilo, aquellos piratas no tenían ni idea de con quién habían ido a meterse y la sóla idea de escapar para poder vengarme de ellos me producía una sensación en el estómago que no podía ser sana, mas era lo que había. Nunca había huido de los problemas y me apetecía deleitarme con un poco de sufrimiento ajeno...

Observé que la anciana que me había traído a aquel lugar se levantaba y se marchaba por dónde habíamos llegado, seguramente convencida de que dentro de unas horas, tal vez días, tendría que volver a engañar a otro viajero bajo la amenaza de aquellos tíos, lo que no sabía es que no tendría que volver a hacerlo nunca. De eso me encargaba yo, podéis estar seguros.

- Bueno, bueno... ¿y qué van a hacer las mentes maestras del crimen organizado con nosotros? ¿Nos vais a vender a algún señor de mala muerte que os pague dos míseras monedas...?

- Quién sabe, a ti a lo mejor te partimos la boca por listillo y te dejamos limpiar la cubierta de nuestro barco. -me respondió el que parecía el "jefe". - ¡Muchachos! ¡Preparad el transporte, los llevamos al barco! Con estos dos creo que podemos sacar una buena tajada. -ordenó a los demás. Tajada la que te iba a abrir la garganta en cuanto tuviera oportunidad, campeón.

Evidentemente, tanto yo como mi "compañero de viaje" fuimos despojados de todas nuestras pertenencias, quedando a merced de aquellos tipos. No tardaron en llevarnos hacia las barcas que habían ancladas en la orilla y en cuestión de minutos nos encontrábamos navegando hacia, supongo, su barco principal, el cual resultó estar escondido tras un acantilado que impedía que fuera detectado desde cualquier otro sitio. De verdad, solía odiar cuando me pasaban aquel tipo de cosas, pero en aquella ocasión prometía ser divertido...   

[ . . . ]

Tan pronto subimos al barco fuimos encerrados en la bodega, y los gritos y las órdenes con el fin de levar anclar no tardaron en sucederse. Sin decir nada, busqué algo a mi alrededor que me permitiera deshacerme de mis ataduras, y aunque a priori no había nada afilado que pudiera servirme para cortar las cuerdas, me serví de la esquina de una de las cajas de madera que había allí apiladas para poco a poco ir desgastando el trenzado de las mismas. Mientras movía mis muñecas de arriba a abajo, me decidí a dedicarle unas palabras al tío allí conmigo.

- ¿Estabas sólo en la isla? -inquirí entonces, tan solo para cercionarme si habría alguien buscándolo. Tampoco es que supiera el tiempo que hacía que lo habían atrapado.

Un fuerte tirón una vez los nudos estuvieron desgastados sirvió para romper las cuerdas y liberar mis brazos, con lo que no me costó nada desatar también mis tobillos. Observé de nuevo al tipo de los cabellos largos y le dediqué una mirada que venía a significar algo como "¿vas a moverte o estás esperando a que te desate yo?"...

- No te preocupes, pronto saldremos de aquí. -le dije haciendo gala de una confianza que sólo tendría alguien que guarda un as bajo la manga. - Eso sí, si las cosas se complican, y espero que lo hagan, espero que disfrutes tanto como yo del festín pirata que nos vamos a dar. Si no sabes pelear dímelo antes de que sea demasiado tarde, que sino luego...
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Re: La sombra tras la recuperación [Drekkar]

Mensaje por Drekkar el Lun Dic 08, 2014 7:59 am

Drekkar cerró la boca por un momento cuando oyó la voz del otro rehén. Más que curiosidad fue el dolor que le provocaba en la garganta seguir gritando de aquella manera. Le sorprendió verlo tranquilo dada la situación.-“A lo mejor se lo está pasando bien, hay gente para todo, seh…”-pero a los dos segundos de haberlo pensado, ahogó una risa burlona. Si de verdad se trataba de eso, el guerrero lo iba a tener muy jodido, era más alentador pensar que el tipo tenía algún plan o sabía cómo actuar en aquellos casos.

Intentó más disimuladamente arrastrarse en busca de alguna roca afilada que le sirviera para cortar aquellas cuerdas, mirando de reojo de vez en cuando, mientras oía como respondían al comentario del tipo tranquilo. Se alertó cuando escuchó las palabras “llevarlos” y “barco”, quería moverse más rápido, aunque tuviera que arrastrarse, pero sabía que no avanzaría ni dos centímetros al ritmo que llevaba antes de que le pusieran la mano encima.

Le despojaron lo poco que tenía en aquel momento – dio gracias a los Fal’cie, en un momento de plena suerte, por dejar que fuera Eizen quien se encargara de llevar el dinero y las provisiones – y empezaron a llevarles al tranquilo y a él hasta donde tenían el barco.-Me estáis manoseando demasiado.-se quejó el guerrero incómodo, pero no le respondieron.-Estoy ya hasta los huevos de vosotros.-pero sus palabras resultaban completamente vanas, solo servían para que el guerrero se sintiera más y más furioso.-“Puta cría de mierda, puta pelotita y puta vida…”

El resto del camino hacia el barco, fueron llevados en barcas. Más que nunca deseó que la playa que estaba viendo era la de Costa de Sol y que en vez de ser secuestrado estuviera tomando el sol mientras veía a alguna chica con un buen bikini que no dejara a la imaginación, pero difícil era pensar en aquello con las caras de sus captores mirándolo, que resultaban más feos que pegarle a una madre. Solo le quedaban dos soluciones: aguantar aquella situación y esperar a que Eizen lo salvara, o pensar en la posibilidad de que aquel tipo y él pudieran pensar en algo para salir de aquel problema.

{•••}

El barco resultó estar bien escondido y una vez allí, no pasó mucho tiempo hasta que los encerraron en una bodega, para esperar a ver que hacían con ellos. De pequeño, Drekkar había soñado con piratas y escuchado con atención los cuentos sobre el tema que le contaba su madre antes de dormir; pero aquella situación rompía completamente con el encanto, gafes de ser un rehén.
-“Buenooo, ¿y ahora qué? Tendré que pensar en algo…”-entrecerró los ojos y buscó en su cabeza alguna remota idea que lo ayudara.-“¿Qué haría Eizen estos casos? Él no es tan gilipollas como para ponerse a rezar y a esperar el milagro…”

Miró a su silencioso compañero con algo de interés porque daba la impresión de que estaba buscando  algo. La idea de que aquel chico supiera que hacer era una chispa de esperanza, de poder  alejarse de aquel maldito barco, no había nada más que deseara en aquellos momentos que sacar su lado vengativo y que aquellos piratas pagaran por aquel mal trago que le estaban haciendo pasar.

Entonces el tipo tranquilo le preguntó si estaba solo en la isla. Drekkar alzó primero una ceja, como si no se esperara que ambos acabaran hablando – preguntándose porque había pensado así – y después recordó a Eizen una vez más.-“¿Se habrá percatado ya de mi desaparición?”-suspiró y sin mirarle contestó.-No, estuve los primeros minutos en Besaid acompañado.-creyó que con aquello tendría más que suficiente como respuesta, no le apetecía ni lo más mínimo contarle que había sido engañado por una mocosa.

Al final el susodicho consiguió soltarse y el guerrero lo miró sorprendido y por un momento pensó que aquel tipo iría a soltarle, pero se quedó mirándole sin mover el dedo. Drekkar no estaba para la labor de ir suplicando, así que le imitó buscando algún punto en el que poder cortar aquellas molestas cuerdas.-Tú sigue hablando que vas bien, yo te escucho aunque no lo parezca…-decía mientras se arrastraba de un lado a otro.

Finalmente fue hasta el mismo punto donde el tipo había ido antes y también se valió de la punta de una de aquellas cajas. Mientras tanto, el desconocido le decía confiado que todo iría bien, dejando bien claro que tenía una manera de escapar. Drekkar acabó ladeando la cabeza cuando mencionó algo de luchar y bufó ante lo último dicho.-Epa, tranquilo, sé luchar. Dame un arma y verás de lo que soy capaz.-alardeó dándose toda la prisa que podía para deshacerse de sus ataduras. No era un experto, pero quería pensar que su padre había sido un buen maestro. No tendría dos hachas como él ni un perro guardián que lo ayudara en los peores momentos, pero tenía un “gato” paladín y muchas ganas de venganza.

Al poco y recordando lo que hizo el tipo tranquilo, también consiguió soltarse. Se incorporó levemente hasta quedar agachado y se frotó la cabeza con un gesto de molestia dibujado en su rostro.-Bueno…-susurró mientras intentaba escuchar las voces de sus captores.-…te veo tranquilo, compañero rehén, me tienta mucho saber que tienes planeado…-dibujo una leve sonrisa socarrona.
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Re: La sombra tras la recuperación [Drekkar]

Mensaje por Raiden el Jue Dic 11, 2014 11:41 am

Ignoré momentáneamente las palabras de mi "compañero de celda" para echar un vistazo a mi alrededor. Poca cosa había que nos pudiera servir como armas, al menos hasta que recuperásemos las nuestras, por lo que tendríamos que apañarnos con lo que teníamos. Además, puede que me sintiera algo desprotegido sin mis lanzas, pero tampoco eran un requisito indispensable para que pudiera desenvolverme en la batalla. La buena noticia era que si pensaban vendernos como esclavos en algún momento tendrían que bajar a alimentarnos; no era buena idea que la mercancía muriera de hambre. Por supuesto, aprovecharía ese momento para dar la vuela a la peculiar partida en la que me había visto envuelto...

- No es nada del otro mundo. -le dije entonces al tipo de las melenas. - Digamos que no estamos tan aislados en este barco como puede parecer a simple vista...

Tampoco pensaba revelarle más de lo necesario, pues a fin de cuentas seguía siendo un completo extraño, pero bueno, no me había dado razones para dudar de él.

- Hay bastante movimiento arriba, con suerte vienen a visitarnos pronto...

Veréis, la cosa es que contaba con una especie de transmisor que mantenía oculto en una de mis botas. Yo no entendía mucho de esas cosas, y tampoco es que estuviera interesado, pero Kodak había insistido en que me lo llevara por si había problemas, así que sólo había tenido que conectarlo en el momento del secuestro para que éste les dijera a mis dos compañeros dónde me encontraba, los cuales sabían que yo no lo utilizaría a no ser que pasara algo. Lo mejor de todo es que no importaba que nos encontráramos en un barco en medio del mar, pues el monje contaba con una aeronave propia que no le impediría llegar a mi posición y darles a esos piratas en las narices, pero eso sí... la venganza venía primero.

Por lo menos ese era el plan antes de escuchar un par de quejidos provenientes de un rincón de la bodega en que nos habían encerrado; no estábamos solos. Avancé sin miramientos para descubrir a dos personas -un chico y una chica- maniatadas y amordazadas que me miraron con expresiones de pánico tan pronto me vieron asomar la cara por detrás de las cajas amontonadas que los ocultaban. A decir verdad no resultaba raro que nosotros no fuéramos los únicos "afortunados" secuestrados por aquella banda de piratas...

- ¡Puaj, qué asco! Maldito trozo de tela mugriento asqueroso... ¿Cómo se atreven esos sucios piratas a ponerme eso en la boca? -exclamó la chica cuando la desaté.

- Esto nos pasa por hacerte caso y querer irte de viaje por ahí solita, sin la escolta de papá... -le recriminó su hermano.

- ¡¿Y tú qué?! ¡Persiguiendo las faldas de la chica que nos engañó antes de que nos atraparan...!

Con la misma, después de haber escuchado aquellas sus primeras palabras... les volví a amordazar y me giré hacia el moreno, encogiéndome de hombros y buscando su opinión. Suficiente teníamos con lo nuestro para que además ahora tuviéramos que lidiar con las estupideces de aquellos niños de papá, los cuales no harían más que estorbarnos.

La presencia de aquellos dos cambiaba ligeramente las cosas. No podría ensañarme a gusto con el barco si aquellos dos corrían peligro...
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Re: La sombra tras la recuperación [Drekkar]

Mensaje por Drekkar el Vie Dic 19, 2014 12:27 pm

No todo iba a ser tan fácil, o así pensó Drekkar automáticamente cuando vio que el chico tranquilo no le respondía. En otra ocasión habría soltado alguna frase como “¿te comió un miqo’te la lengua?”, pero dada la situación  prefirió omitirlo y esperar alguna reacción de su inesperado aliado.
-¡Ueah!-se le escapó cuando finalmente le dirigió la palabra mientras giraba la cabeza hacia él - hasta hace pocos segundos se había quedado con la mirada fijada arriba – pero lo que dijo no era lo que esperaba oír. Drekkar hubiera preferido que explicara el plan del que tanto alardeaba.-Gracias, capitán obvio, arrr.-suspiró mientras se llevaba una mano a la nuca y entornaba los ojos.

Tanto secretismo no le estaba gustando nada. Entendía que ambos eran desconocidos y después de haber sido engañados y atrapados, hubieran ciertas tensiones; pero se trataban de dos tipos que habían caído en la misma trampa y tampoco es que Drekkar pudiera hacer mucho sin armas ni en aquella situación que pudiera perjudicar al tipo tranquilo.
-Bue…-quiso decir, en un intento de querer sonsacarle el plan, pero otras voces lo hicieron callar, dejándolo perplejo. El chico tranquilo empezó avanzar hacia donde provenían aquellos sonidos y Drekkar lo imitó.

Escondidos entre cajas también había un chico y una chica atados. Aquello casi lo sorprende, porque no se había percatado de sus presencias pero ni había pensado en la posibilidad de que aquellos piratas pudieran haber secuestrado más gente. Drekkar se sentó en una de las cajas mientras el chico tranquilo los desataba y les quitaba los trapos de la boca. El guerrero tuvo en cuenta que a lo mejor ambos sabían más de aquella tripulación, porque información de más no era mal recibida por su parte.

Pero entonces, al oír la voz de la chica, desechó esta última idea y arqueó una ceja, no quiso estar seguro de desear escuchar aquel tono más de un minuto. Daba la sensación de ser la típica niñita de papá (en Palamecia conoció a algunas que se daban un aire a ella), confirmándose sus sospechas cuando el chico dijo “escoltas de papá”. Todo aquello derivó en una discusión de hermanos y el chico tranquilo tomó la gran decisión de volverlos a callar con las mordazas.
-Gracias.-espetó Drekkar, esta vez mirando al tipo tranquilo, que parecía esperar una respuesta por su parte sobre aquel giro de los acontecimientos.

Tres eran multitud y cuatro ya era demasiado. El guerrero se quedó unos segundos pensando, sin dejar de mirar a los hermanos. Drekkar era de los que decidirían antes salvar su pellejo que dar su vida por gente desconocida, esto último siempre le daba la sensación de que no valía la pena ni que le otorgaría recompensa alguna (pensamiento que Eizen desaprueba como paladín que es); pero algo pasó por su mente como si de un rayo se tratara y era precisamente los lazos de sangre de ambos lo que le hicieron cuestionarse por un momento. Drekkar también tenía hermanos – era el segundo de cuatro – y aquella breve discusión que habían tenido le recordó ligeramente a Erson y a Ridick, ambos jóvenes y cabezotas (suerte que no eran niñitos de papá y de mamá). Durante un momento le supo mal dejarlos a su suerte.

-¿Tú plan no contaba con estos dos, verdad?-el guerrero se frotó la barbilla. Tenía pensado quitarles la mordaza, al menos a uno de los dos, para que dijeran todo lo que sabían. Como siempre decía, información de más era bien recibida. Se acercó a ellos, frunciendo el ceño.-Bien, pajaritos, ¿sois conscientes de la situación? Porque estamos todos metidos de mierda hasta el cuello y papi no está aquí para salvaros, ¿eh? Así que sed buenos y no gritéis si no queréis que estos piratas tan malos os sigan reteniendo aquí.-tomó las mordazas de cada uno.-Yo os las quito, pero vosotros a cambio vais a mantener la calma y responder mis preguntas. No tenéis nada que perder…-dicho eso, se las quitó. Y sin dejarles replicar o soltar más burradas, prosiguió.-¿Cómo os llamáis?-ante aquella pregunta, los dos hermanos miraron al guerrero con desconfianza, pero a la vez se mostraban desesperados.

-Kaila.-dijo la chica, mordiéndose el labio. Se notaba que estaba asustada, pero sus ojos dejaban ver que deseaba replicar aún más.-Él…es mi… hermano, Dien…
-Ok, Kaila.-dijo mirándola a ella.-Dien.-luego a él.-¿Y cómo llegasteis aquí? ¿Cuánto tiempo lleváis?

-No sabemos muy bien...-respondió Dien esta vez.-Estábamos perdidos y… una chica muy guapa se ofreció a ayudarnos…Era tan bonita que no me había planteado que fuera a engañarnos.-Kaila gruñó y le dedicó a su hermano una mirada asesina.-No sé cuánto tiempo llevamos, pero se me ha hecho eterno.

Drekkar suspiró al ver que aquella respuesta no ayudaba mucho en realidad. Miró una vez más al chico tranquilo y alzó una ceja, sin soltar las mordazas, por si volvía a taparles la boca a los hermanos. Una parte de él seguía sintiéndose responsable si los dejaba allí, pero por otra parte, acababa acordándose de los problemas que supondría llevar a dos mocosos como ellos detrás. Demasiado dependientes como para saber luchar.-Oeh, ¿tú qué opinas?-se refirió al chico tranquilo.-¿Nos pueden servir de algo?
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