¡¡¡Dame ese Vino!!! [Layla vs Alessa]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

¡¡¡Dame ese Vino!!! [Layla vs Alessa]

Mensaje por Layla Shinigan el Lun Nov 10, 2014 9:33 pm

Era una mañana fresca y soleada - como todas las mañanas en Rabanasta - cuando decidí salir a dar una vuelta por la ciudad, feliz de que el fin de semana haya llegado por fin. Nana Nyla entró a mi cuarto muy temprano para despertarme y prepararme para mi entrenamiento. << Hora de levantarse, Layla mosha >> dijo con alegría acompañado de una risilla juguetona y mientras se aproximaba a la ventana para correr las cortinas que impedían el paso de la luz del sol. Me retiré la ligera sabana de seda que me cubría arrojándola con el resto de cobertores que había arrojado hacia atrás horas antes y entre sueños cuando el calor comenzaba a aumentar, levantándome con mucha calma y lentitud mientras terminaba de despertar y acostumbrar mis ojos a la luz.

- Hola nana Ny - respondí mientras me ponía de pie a un costado de mi gran cama mientras me llevaba las manos a los ojos, tallando para quitarme la pereza y dejando caer lo extenso de mi camisón blanco con el que acostumbraba dormir - ¿Ya llegó Amelia-sama?
- Aun no, pero no tardara - respondió mientras recogía los cobertores que se habían caído para después ayudarme a arreglar la cama - Sera mejor que no te tardes esta vez con tu ropa y bajes pronto a desayunar, si no quieres que ocurra lo de la semana pasada.
- Lo se, lo se, pero a veces es tan difícil elegir entre tanta ropa...
- Vamos, Layla, no le des vueltas... Te ayudaré.,, mientras aseate.

La felina mujer de cabellos rosados se acercó al armario corriendo con ambas manos las puertas corredizas que lo mantenían cerrado y comenzó a registrar la ropa mientras yo me retiraba la bata andando hacia el baño. Entré a la regadera por unos 20 minutos y cuando salí envuelta en toallas la ansiosa mujer ya había colocado un juego de ropa sobre el frontal de mi cama, compuesto por gran vestido azul de falda no muy larga y acampanada y con largas mangas algo anchas, acompañado de un par de guantes blancos y botas altas del mismo color. Terminé de secarme y después de colocarme la ropa interior, comencé a ponerme el vestido con ayuda de nana Nyla. Botas, guantes y una cinta en el pelo haciendo una larga coleta y estaba lista.

- Anda, anda, que Quilia ya te tiene el desayuno esperando - dijo terminando de ajustarme la faja.

Cuando terminó, se acercó a abrir la puerta para terminar sorprendida por Kershek que esperaba afuera, y en cuanto la mujer abrió, el animal no dudó en dar un paso adentro << ¡Kershek, no! - exclamó tratando de retenerlo para que no entrase a la habitación - Retrocede... tigre... latoso... >>. Me acerqué a ellos soltando una suave y pequeña risa para acariciar entonces la enorme cabeza del animal. << Vamos, Kershek, no des lata - le dije - Ya voy a bajar, anda a esperarme afuera >> El animal dio unos pasos atrás, se dio la vuelta y comenzó a andar por el pasillo alejándose rumbo a las escaleras. Ya estando lista bajé detrás del tigre y seguida de nana Nyla, entrando los tres a la cocina donde Quilia, una simpática Qu con grandes talentos culinarios, había preparado un gran desayuno compuesto por una torre de hot cakes, una gran taza de leche y un tazoncito de helado de chocolate, el cual la miqo'te se molestó en retirar de inmediato casi a punto de poder tomarlo como mi primer plato.

Claro que no, señorita, primero su verdadero desayuno - comentó levantando el helado por encima de su cabeza mientras me sostenía de la cabeza con facilidad para evitar que alcanzara el helado aperitivo.
- Esta bien - dije rindiéndome, dejándome caer sobre la silla e inflando los mofletes.
- La señorita Layla tiene que comer bien antes de comer postre, ñam - comentó Quilia sirviendo ante mí un plato de huevos con tocino - Después de comer todas las delicias de Tía Quilia, ñam, podrá entonces comer el helado especial de la chef, ñam.

Comí lo mejor que pude, aunque aquella combinación de salado y dulce no era mi mayor agrado, la comida de Quilia tenia algo que la hacia irresistible e imposible de dejar, y aunque apenas y acabe con la mitad de los hot cakes, la gran taza de leche, el tocino y los huevos no tardaron en desaparecer de sus debidos recipientes, quedando igual de vacíos que el enorme tazón de comida de Kershek, quien una vez terminado su alimento, lo levantó y lo colocó sobre la gran pila de tazones similares apilados en una esquina. Y habiendo terminado bajo la recompensa, pudiendo disfrutar en poco de aquel delicioso helado de chocolate y avellanas.

- Por cierto - dije mientras chupaba la cuchara para no dejar escapar ni una partícula del dulce postre - ¿Alguien ha visto al pequeño Cait-Sith?
- Bajo muy temprano por la mañana a visitar a Tía Quilia, ñam - comentó la Qu retirando los platos de mi comida - Le servi su desayuno al animalito y en cuanto terminó salió corriendo por la puerta hacia el jardín trasero, ñam.

En cuanto terminó de hablar, una pequeña cabecita asomó de la pequeña puertecilla en la parte inferior de la puerta que daba a dicho jardín, acompañado de un maullido que reveló la presencia del pequeño Caith-Sith, un lindo gatito de pelaje negro y con un mechón blanco en el pecho que portaba una pequeña campanita al cuello atada con un lazo rojo. El pequeño animal entró a la estancia y rapidamente salto sobre mí trepando con sus garras por mi vestido y directo a mis brazos. << Ow, aqui estas, mi lindo nene >> dije apapachándolo con dulzura.

Corrida por mi nana, en breve me encontraba ya practicando mis habilidades mágicas bajo la tutela de mi maestra Amelia, una poderosa maga amiga de mi padre que él mismo asignó para que entrenara mis habilidades. Tras la exhaustiva práctica no me quedo mas que volver a mi habitación para tomarme otro baño revigorizante y cambiar una vez más de ropa, esta vez poniéndome algo menos estorboso. Ya lista, y con Oliver esperando en el recibidor en compañía de Clarence, me presente ante él con un traje blanquecino compuesto por un par de botas blancas - no las mismas de antes - de tacón más bajo y calcetas alargadas, un pequeño short y una camisa ligera cubiertas por un gran abrigo con encajes dorados y acompañado de un par de brazales de tela cubriendo cada uno de mis brazos casi por completo...

Traje de Layla (A lado de Caith-Sith):


Equipada con mi bolsa de curiosidades y mi bastón de magia, el chico gato y yo salimos a disfrutar del día por los mercados de Rabanasta, que aunque no llevaba mucho dinero, pues papá no había querido darme mucho, alguna curiosidad era buena para llenar mi mochila y la cantidad de cosas que se podían encontrar en aquel mercado era simplemente fascinante. Un par de aretes nuevos, un juguete para Caith-Sith y ¿por que no? un lindo broche para cabello que combinase con alguno de mis tantos trajes o abrigos.

- ¿Que tanto llevas en esa bolsa? - preguntó Oliver tratando de asechar dentro mientras metía una reciente compra
- ¡Ey! ¡Cosas! - respondí ocultando el contenido de mi bolsa - ¿Qué no te han dicho que mirar dentro del bolso de una mujer es de mala educación?
- ¿Llevas una botella de vino ahí? - persistió con sus preguntas, viendo el cuello de la botella que salía de un extremo - ¿Para que llevas una botella de vino?
- Es para casos especiales, gato tonto. Uno nunca sabe cuando se pueda ofrecer. Siempre cargo con una botella a donde sea que vaya.
- ¿Es de la reserva de tu padre?
- Sip.
- ¿Y sabe que le robas las botellas?
- No lo se, posiblemente. Papa sera un loco desastroso y a veces parecerá niño chiquito, pero tonto no es.

Continuamos recorriendo los puestos y mirando miles de maravillas interesantes que llenaban las tiendas del centro de Rabanasta, llenando cada vez el bolso mientras me fuera posible...

~ O ~


Layla - Maga Negra Nv.1
Posición:
Retaguardia
VIT: 100/100
PM: 200/200
1F - 30M - 10P - 10R - 20E - 10A
Límite: 0/100 (Gallardía)


Oliver - Guerrero Nv.1
Posición:
Vanguardia
VIT: 200/200
PM: 100/100
30F - 5M - 5P - 20R - 15E - 5A
avatar
Layla Shinigan
Clan Centurio - Cazabichos
Clan Centurio - Cazabichos

Mensajes : 298
Fecha de inscripción : 04/11/2014
Edad : 26
Localización : Chat box~ como siempre fue y sera xD

Hoja de personaje
 : 1
 :
18/100  (18/100)
 : Maga Negra

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: ¡¡¡Dame ese Vino!!! [Layla vs Alessa]

Mensaje por Alessa el Dom Dic 28, 2014 11:42 pm

La tenue luz matutina entra por la ventana de mi habitación mientras el despertador suena, saco una mano, lo alcanzo y lo meto bajo las mantas para apagarlo. No quiero levantarme porque aún sigo cansada por la larga caminata de la noche anterior, bastante productiva por cierto pues robé un par de antigüedades – un candelabro y un plato de porcelana- por las que me darán una buena cantidad en el mercado del centro cuando vaya a venderlas el día de hoy, además por ser fin de semana habrá más gente de lo habitual y por lo tanto habrá más oportunidades de ofrecer la ’mercancía’, debo levantarme pronto para alcanzar un buen lugar, pero la cama esta tan  deliciosa que vuelvo a acurrucarme abrazando mi almohada mientras murmullo ‘Sólo 5 minutos más’… En ese momento y sin previo aviso entra a mi habitación Onigiri, descorriendo la cortina y saltando sobre mi cama.
- ¡Lévantate dormilona, kupó! ¡Es un hermoso día como para que estés aun con lagañas en los ojos, kupopó!- dice extendiendo los brazos hacia arriba y agitando sus pequeñas alas.
Me giro bruscamente bajo las mantas cubriéndome completamente, provocando que Onigiri caiga al suelo sobre su trasero mientras lanza un pequeño grito. Después de sobarse vuelve a subirse a la cama y siento sus pequeños pies sobre mí.
- No quería hacer esto pero tú me has obligado, kupó… ¡¡¡LÉVANTATE YA, KUPÓ!!!- exclama y empieza a hacerme cosquillas en los costados.
- ¡NO, NO, JAJAJAJAJAJAJA! ¡BASTA, JAJAJAJAJAJAJA! ¡JAJAJAJAJAJAJAJA, DETENTE! ¡JAJAJAJAJA! – grito mientras lanzo las mantas y las almohadas por los aires descubriéndome completamente, agitando mis brazos, mis piernas y mi cola a modo de defensa.
- ¿Así que ya están causando alboroto tan temprano?- dice Bryan mientras entra a mi habitación.
- Estaba levantando de un modo muy efectivo a esta bella durmiente, kupó.
- Y vaya que lo lograste, pequeña bola de pelos parlante– le digo a Onigiri jugando con su pompón rojo, acostada boca arriba con las piernas flexionadas esperando a que se regularice mi agitada respiración.
- Sólo venía a avisarles que el desayuno está listo, por si quieren ir ahora o se enfriará.
- ¿Qué hay de desayunar? – pregunto bostezando y estirando mi cuerpo.
- Pan francés, kupó – responde Onigiri guiñándome el ojo con una sonrisa divertida cuando sale de mi habitación, acompañado por Bryan.
Como si fuera un resorte me levanto de la cama, abro la ventana y respiro profundamente el fresco aire matutino, posteriormente arreglo mi alborotada cama. Bajo de dos en dos los escalones que dan a la pequeña sala de estar mientras me repito una y otra vez a mi misma:  ‘Hoy será un día emocionante’. Al entrar a nuestro comedor-cocina, Onigiri y Bryan están sentados en sus respectivas sillas frente a la mesa esperándome; para cada uno hay café recién hecho y cuatro piezas de pan francés, un desayuno modesto pero bastante substancioso preparado por Onigiri, quien siempre trata de hacer nuestros platillos favoritos y cumplir nuestros caprichos culinarios cuando la economía así nos lo permite. Para mí no hay mejor cocinero que él. Casi a punto de terminar el desayuno, Bryan deja su taza de café vacía sobre la mesa y me pregunta:
- ¿Qué harás hoy, Alessa?
- Iré al mercado a vender el botín de anoche – respondo antes de darle la última mordida a mi rebanada de pan.
- Entonces ¿puedo encargarte que pases por algo? No me dará tiempo hoy de ir yo mismo.
- Si vas a darme la plata, por supuesto – le digo en tono bromista, con la boca llena y echando un brazo por detrás de la silla.
Bryan se ríe, se levanta y sube a su habitación. Le ayudo a Onigiri a recoger todos los platos para lavarlos entre los dos. Cuando terminamos subo al baño a darme una ducha, sobre mi cama tengo ya preparada mi ropa para el día de hoy: camiseta de tirantes color morado, short negro, medias de rayas horizontales con el gris y el negro alternados, mis botas negras y mi sudadera de siempre. Bryan dice que parezco fotografía, si él se viera en un espejo tal vez se retractaría de sus palabras, ni hablar ambos somos inexpertos en cuanto a moda se refiere. En mi mochila meto el plato envuelto cuidadosamente en papel, el candelabro y un poco de dinero, me ajusto el cinturón con mi par de dagas y justo al salir de mi habitación Bryan me intercepta para entregarme el dinero del encargo.
- Por favor tráeme una botella de vino tinto, el mejor que puedas encontrar.
- ¿Vino tinto? ¿Qué vamos a celebrar? ¿O con quién te quieres lucir?
- Es un regalo, tú eres muy buena encontrando cosas de excelente calidad por eso te lo encargo.
- ¿Pretendes hacer crecer mi ego? Muy bien, muy bien, lo haré.
- No tardes mucho porque lo necesito para esta tarde, Onigiri irá contigo ¿verdad?
- Supongo que sí, pero no se en dónde se habrá metido. Debe seguir en la cocina...
En ese momento llega Onigiri, se había quitado su mandil de cocinero y se había puesto una capa que yo misma le había hecho: blanca, con mangas largas y amplias, le llega hasta los tobillos, esta abrochada por grandes botones plateados pero se abre un poco a la altura del ombligo para permitirle movimiento, la capucha es larga y termina en pico, tiene aberturas para sus orejas, su pompón y sus alas, y tiene puestos unos botines blancos. En la mano lleva su pequeño cetro de mago blanco y colgado al cuello su amuleto de protección. Eso quiere decir que está más que listo para salir.  
- ¿Alguien me llamó, kupó?
- Así es, mi pequeño moguri. Tenemos una misión.
- Pues qué esperamos, kupopó.
- Nos vemos en un rato jefe, cuida la casa.
- Tengan cuidado y no se tarden, nos vemos.
Onigiri se trepa a mi espalda como de costumbre, es mucho más rápido llegar al centro de Rabanasta por los techos que por las calles. Siempre le ha asombrado la gran cantidad de energía que tengo en mi cuerpo, tal vez sea una consecuencia de no ser un hume sino un ser creado en un laboratorio y si no consumo esa energía diariamente no puedo dormir por las noches. A veces, pensar en eso me hace sentir extraña y un poco triste porque ese detalle me hace muy diferente pero ser así tiene sus ventajas, como esta… Tomo impulso, agarro fuertemente un tubo en posición horizontal y giro para subirme a un techo que es más alto. El movimiento toma desprevenido a Onigiri, quien para no caerse se aferra fuertemente a mi mochila y trepa a la altura de mi cuello. En varias ocasiones le he sugerido que cuando salga con él nos vayamos por debajo como la gente normal pero él se niega argumentando que le gustan las emociones fuertes. Después de 15 minutos diviso las carpas y los banderines de colores del mercado, el olor a comida, el bullicio de los comerciantes y compradores, indicando que hemos llegado. Onigiri salta al suelo, los dos descendemos por unas escaleras de piedra que dan a un estrecho callejón por el que caminamos para llegar a la parte trasera de las carpas, paso un rato tanteando el terreno hasta que decido ubicarme en la sección de artículos de ornato. Después de una hora he vendido mis dos piezas lo cual me deja bastante satisfecha pues no me gusta pasar mucho tiempo parada como una modelo de ventas, así que nos dirigimos a una bodega enorme de vinos que se encuentra en la siguiente calle, no es la única pero si la más surtida y confiable; al entrar por la elegante puerta de madera suena una campanita y el encargado levanta la vista.
- ¿En qué puedo ayudarle señorita?
- Buenas tardes ¿tiene vino tinto de la reserva Shinigan?
- Lamento decirle que no pero ya encargamos un nuevo lote para la siguiente semana.
- Ya veo, gracias de todas formas…
Salimos de la bodega y Onigiri se ofrece a ir a otra, acepto desconcertada y me siento en el filo de la banqueta para esperarlo. No pasa mucho tiempo cuando entre la multitud veo una pareja bastante peculiar: una chica de blanco cabello vestida elegantemente y un hombre gato esculcando la bolsa de la chica. Entre las cosas que había adentro pude ver el filo de una botella de vino tinto, nueva. Bryan no especificó comprarla sólo me pidió llevarla, podría devolverle su dinero y ya sabrá él qué hacer con él. Coloco la capucha de la sudadera en mi cabeza, me voy acercando sigilosamente a la pareja por detrás de ellos y los sigo por el mercado, no han notado mi presencia pues los dos están bastante absortos en los objetos de los comerciantes, sobre todo la chica quien parece querer acabarse todo el dinero que tiene llenando su bolsa con chucherías. Pensándolo bien no sólo podría robarle la botella de vino, sino la bolsa completa y tomar el resto de cosas como un premio adicional. Aprovecho uno de sus momentos de mayor distracción para alargar mi brazo y tomar cuidadosamente la agarredera de su bolsa, en eso estaba cuando escucho que Onigiri grita mi nombre, corriendo graciosamente sobre sus pequeñas patas.
- ¡Alessa! ¡Encontré el vino, kupó! Vamos antes de que…
¡Maldición! Alarmada, veo a Onigiri con mi cara de 'Gracias por tu discreción ¿no pudiste hablar más fuerte?' lo cual hace que se tape la boca con sus dos manos. Sin embargo decido continuar con mi movimiento para no llamar más la atención, total, en algún momento tendría que darse cuenta de que algo le falta ¿o no?  
- xXx -

Alessa
Ladrón Nvl. 1
Posición: Vanguardia
VIT: 150/150
PM: 150/150
20F5M15P5R5E30A
Límite: Gallardía (0/100)

Onigiri
Mago Blanco Nvl. 1
Posición: Retaguardia  
VIT: 100
PM: 200
1F30M10P10R20E10A
avatar
Alessa

Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 04/11/2014
Edad : 26
Localización : México, D.F.

Hoja de personaje
 : 1
 :
0/100  (0/100)
 : Ladrón

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.