Un espejo opaco. [Libre]

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Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Koiba el Dom Nov 09, 2014 3:56 pm

Decido salir a tomar un respiro. Todo a mi alrededor es simplemente tan... nuevo. No entiendo cómo o porqué, no conozco las razones de esta abrumadora pérdida de memoria. Y los únicos recuerdos que tengo, aquellos de hace cinco días son tan... confusos.

No importa. Ahora me encuentro en este lugar, esta clase de aldea reconstruida después de quién sabe qué haya pasado aquí. Es un lugar... cálido. Es decir, a pesar del clima gélido, se puede sentir la calidez de los habitantes de Nibelheim en cada gesto. Esta gente no se mereció vivir lo que sea que haya pasado aquí. Lo sé, porque a pesar de todo es interesante ver el trato que tienen conmigo. Son serviciales y gentiles, no les importa ver a un extraño portando un arma quizá más pesada que él mismo; merodeando por su pueblo como si fuese invisible. Quizá por eso he desarrollado esta especie de afinidad especial con este lugar, aquí nadie me hace preguntas sobre mi pasado. Realmente interesante...

Me pierdo entre algunas callejuelas a medio dar, como si en algún momento se hubiese acabado el material para ponerlas en pie nuevamente, y llego hasta una pequeña plaza donde un grupo de niños están jugando con un balón de cuero. ¿Habré, en algún momento de mi vida, sido así de feliz?

Me recuesto en un muro de piedra, mientras los observo relajadamente.

-----------------------------------

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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Saya el Dom Nov 09, 2014 5:44 pm

Al principio no estaba demasiado de acuerdo en realizar aquel viaje a Nibelheim, principalmente porque teníamos cosas más importantes de las que ocuparnos, como por ejemplo aprovechar que estábamos en el Continente Oeste para investigar las inmediaciones del Árbol Lifa y tratar de averiguar qué era lo que realmente causaba aquella avalancha de monstruos tan masiva. En cualquier caso, nuestra intención inicial había sido recalar en Luca para presenciar un importante partido de blitzball en el que el padre de Evan era una de las estrellas principales. Tras el encuentro decidimos permanecer unos meses en el Continente Oeste; éramos un grupo viajero después de todo, y aunque nuestro principal objetivo era defender -o intentar defender- la integridad del continente vecino, nunca estaba de más conocer el resto del mundo.

Igualmente seguíamos necesitando dinero para comer, por lo que nos esforzábamos en buscar diferentes encargos o misiones que ofreciesen suficiente recompensa como para que tres personas pudiesen costearse un hospedaje diario. Desgraciadamente, la fuerza del Clan Centurio era muchísimo más poderosa en aquella zona -estábamos en su territorio después de todo-, por lo que apenas quedaban encargos decentes de los que pudieran ocuparse un grupo de autónomos como nosotros. Los Centurios eran demasiado poderosos y la población confiaba en ellos. Nosotros éramos... bueno, tres desconocidos sin pena ni gloria, aunque con grandes aspiraciones de futuro.

En cualquier caso, Evan consiguió contactar con un colega albhed de Midgar que nos ofreció -le ofreció- un trabajo. Al parecer uno de los reactores Mako se había estropeado, y la fuente del problema parecía estar ubicada en el pueblo de Nibelheim. Los albheds estaban bastante unidos entre ellos, y preferían contratar a alguien de su propìa estirpe antes que a un forastero de cualquier raza, por muy bien que se le dieran las máquinas. Y ahí es donde yo me quedaba fuera de la ecuación: máquinas. Las máquinas no eran lo mío en absoluto. Es por eso que prefería millones de veces quedarme en Luca y disfrutar de la energía de sus calles, antes que embarcarme en un viaje en el que sería más un estorbo que otra cosa. Pero bueno, éramos un grupo, y los grupos siempre han de permanecer juntos. Supongo. Qué remedio.

Alcanzamos Nibelheim relativamente pronto, y tras una noche de descanso en la posada, Evan y Nelie se embarcaron en ascender la montaña hasta el dichoso reactor Mako estropeado. Yo, por supuesto, me quedaría en el pueblo hasta que regresasen. No iban a arrastrarme todo el camino hasta ese cacharro.

Aún era temprano, así que abandoné la posada y empecé a pasear por el pueblo con la intención de relajarme un poco y disfrutar del silencio que, por lo general, era inexistente cuando aquellas dos piltrafas andaban cerca. Todo estaba demasiado tranquilo y apacible sin ellos, y la verdad es que lo agradecía muchísimo. Suspiré satisfecha y alcancé una pequeña plaza, donde varios niños estaban jugando a la pelota y los aldeanos cotilleaban sus chismes entre sí. Decidí sentarme en el borde de la pequeña fuente que adornaba el centro del pueblo, de la cual emanaba un agua limpia y cristalina. Oh, por todos los dioses, me encantaba aquella tranquil-...

- ¡¡Agácheze, zeñora!!

¡POINK!

- ¡AH!

Pierdo el equilibrio. Lo pierdo. Lo pierdo. Me caigo hacia atrás. Me caigo. ¡Me caigo...!

- ¡No, no, no, no, n-!

¡¡¡CHAFF!!!

¿Queréis que os diga quién cayó de espaldas a la fuente y acabó empapada de agua tras recibir un balonazo en la cabeza, o podéis averiguarlo vosotros solos?
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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Koiba el Lun Nov 10, 2014 1:22 pm

El silencio invade la plazuela en cuestión de segundos.

-... jajaja...-

Intento, disimuladamente, contenerme frente a lo ocurrido. Simplemente no puedo hacerlo.

-¡JAJAJAJAJA!-

No sabía que podía reírme de aquella manera, lo que me revitaliza. Dentro de todo, un tipo carismático se esconde dentro mío. En realidad, exploté con aquello, pero me doy cuenta de la mirada atónita de los aldeanos y los niños alrededor, como paralizados, sin saber que hacer al respecto, y me cayo abruptamente. Había olvidado que, por estos lares y en esta época del año, el clima está helando. Mierda. No sé como o porque, pero me decido a ayudar a la extraña. Quizá es por mi estado de ánimo, que últimamente me tiene complacido... Tampoco es que sea de importancia alguna.

Llego hasta la pileta sigilosamente por un lado y me inclino hacia ella. La tomo por una muñeca y de detrás de la espalda, para sacarla del agua. Al momento de tocarla siento las cicatrices en su cuerpo. Son marcas profundas, con cierto tiempo de antigüedad. De momento, casi la dejo caer, pero reafirmo mi agarre casi imperceptiblemente y la traigo hasta mí. Quizá parezco hostil al hacerlo, pero carecer de contacto humano por tanto tiempo ha dejado una especie de letargo en mi que... No sabría como expresarlo. A veces, sólo a veces, siento que las las palabras no se me dan muy bien; ni siquiera para mis adentros. Todo es... tan confuso en esos momentos.

-Lo siento...-

Nos separo mientras lo digo. Finalmente sale algo, pero no sé porqué me estoy disculpando. Una voz sombría y opaca colorea mis primeras palabras. No he sido muy conversador últimamente, así que limpio mi garganta tosiendo.

-¿Estás bien?-

Tengo en mente llevarla a la cabaña del par de ancianos que me acoge, para que pueda cambiar sus ropas y ganar algo de calor corporal. No sería mala idea después de aquella mala pasada.
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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Saya el Lun Nov 10, 2014 6:48 pm

De pronto, una atronadora e histérica risa empezó a retumbar en la plaza como si no hubiera mañana. Yo, mientras tanto, permanecía quieta en una posición un tanto ridícula, con uno de los chorros de la fuente cayéndome directamente en la cabeza. Menuda ducha más gratuita.

"Genial, ya le hice el circo a alguien..." -pensé para mis adentros entre molesta y avergonzada por aquella risa, notando cómo el rubor se acumulaba en mis mejillas. Desde luego, el espectáculo ya estaba servido- "Reza para que no te encuentre y te meta la cabeza en el agua."

Apreté las mandíbulas con frustración e intenté levantarme, pero justo en ese momento sentí cómo una mano se aferraba a mi muñeca, alzándome hacia arriba sin darme tiempo siquiera a reaccionar. Mi cuerpo se desequilibró debido a la sorpresa, pero aquel extraño consiguió sujetarme a tiempo y antes de darme cuenta, ya estaba pegada a su cuerpo y preguntándome qué demonios acababa de pasar. No es que me disgustase el contacto humano, pero lo cierto es que un escalofrío nada agradable recorrió mi espalda ante aquel gesto, que si bien había sido amable por su parte, nos había acercado demasiado. Yo era una persona bastante cerrada a la hora de tratar con los desconocidos, digamos que no iba derrochando simpatía por doquier, y es por eso que me aparté educadamente apenas recobré el sentido de mis acciones.

Antes de soltar cualquier palabra me paré a observar la constitución del muchacho. Poseía una cabellera rojiza bastante llamativa, y la forma de su cuerpo dejaba en constancia que se trataba de alguna especie de guerrero. O por lo menos, no tenía pintas de ser un aldeano humilde y flojo.

- Hm, gracias -le respondí al muchacho y me aparté de la fuente- Estoy bien, sólo he perdido la mitad de mis neuronas con ese golpe.

El pelotazo en la cabeza no había dolido demasiado, aunque estaba segura de que acabaría formándose un pequeño chichón en la zona golpeada. Malditos críos y maldita la puntería de aquel que la había chutado. Y hablando de críos, uno de ellos se acercó a recuperar la pelota que todavía flotaba a la deriva en la superficie de la fuente. La agarré con rapidez antes de que éste pudiera siquiera cogerla, y la sostuve en lo alto.

- ¿Noz... noz devuelvez la pelota?... -el niño, de apenas unos ocho años, bajó la cabeza avergonzado.

No dije absolutamente nada. Lo único que hice fue dedicarle una mirada muchísimo más severa, y el niño entonces reaccionó e hizo una pequeña reverencia.

- ¡Lo ziento! ¡No fue nueztra intenzión!

Eso está mejor.

El chaval se marchó corriendo apenas recuperó lo que era suyo, mientras que yo lancé un suspiro de resignación. Estaba acostumbrada a lidiar con enanos de todas las edades, pues en el orfanato en el que me había criado era prácticamente como una hermana mayor para todos ellos. En cualquier caso empecé a sentir un poco de frío, y lo peor de todo es que no tenía mudas secas con las que cambiarme pues como había dicho, el poco dinero que teníamos lo gastábamos para comer o para comprar útiles como pociones y demases. Íbamos muy justos en cuanto a lujos se refiere.

Supongo que tendría que aguantar hasta secarme. Qué remedio. Para acelerar el proceso, empecé a escurrirme los cabellos que no dejaban de gotear, y miré al joven pelirrojo que aún seguía a mi lado.

- ¿Sabes si hay alguna caldera o lugar caliente por aquí? -le pregunté. Me conformaba incluso con la fragua de un herrero, sólo quería secarme antes de que se ocultase el sol.
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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Koiba el Miér Nov 12, 2014 1:07 pm

Su humor es algo que me llama la atención de primer momento. Trata con esos niños de una forma tan natural, pero no cae en cuenta de cuan infantil se ve al hacerlo. Infantil. Jovial. Entretenida. No sé porqué tengo esa sensación de que ya nos conocíamos. ¿O era simplemente alguien parecido a ella? Debo estarme equivocando. Si no me  ha dicho nada, es eso. La muchacha está literalmente empapada, lo que me preocupa. Sin embargo, no la veo mostrar señal alguna de que frío. Ni siquiera incomodidad alguna. Yo, en su lugar, me estaría helando.

- Conozco un lugar cerca. Es bastante tranquilo, por si te interesa. Por cierto... ¿Estás segura que estás bien? ¿No sientes algo de... frío? -

El grupo de niños comienza a jugar de nuevo, pero esta vez se toman una distancia prudente. A decir verdad, parece que no quieren más problemas con esa mujer. Las personas de las inmediaciones también regresan a lo suyo. Todo vuelve a la normalidad, mientras me quedo observando como escurre su cabello. Quiero preguntarle sobre ella, ¿quién es? ¿De dónde viene? ¿Qué busca en este lugar? ¿Qué hay más allá de Nibelheim? De seguro lo sabe... pero es demasiado. Me conformo con ser amigable.

- Creo que ninguno de nosotros es de por aquí. Soy Koiba, ¿cuál es tu nombre? -

Llevo mi garbandina puesta, pero no se me ocurre ofrecérsela. Simplemente la idea no se me pasa por la cabeza y lo dejo pasar. El aire aquí es frío, y mientras va atardeciendo se hace más denso; así que comienzo a guiar el camino hacia la casa de los ancianos. Ambos son buenas personas, estoy seguro que entenderán la situación. Ayudarán como lo hicieron conmigo. Aún lo recuerdo, cuando me encontraron. Estaba desmayado en medio de una tormenta de nieve hace unos cuantos días y desde entonces me han cuidado con dedicación. Aún no puedo entender porqué, pero mi cuerpo pudo terminar congelado allí afuera de no ser por ellos. Ambos son siempre tan humildes y amables... tanto que me asusta recordar a mis padres biológicos y encontrarme frente a una realidad completamente distinta. ¿De dónde vengo?
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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Saya el Vie Nov 14, 2014 2:10 pm

Mi cabello era demasiado largo y abundante, y por mucho que intentase escurrirlo de agua no dejaba de actuar como una húmeda y molestosa manta sobre mi espalda. Reprimí un escalofrío, suspiré abatida y esperé la respuesta del muchacho. Me alegró saber que contaba con un lugar tranquilo donde poder secarme, así que suavicé la expresión e intenté mostrarme algo más... ¿sociable? Sí, supongo que tampoco estaba de más expresar cierta amabilidad en el rostro frente a alguien de vez en cuando.

- No te preocupes, no tengo frío -aseguré con determinación.

Mentira. En verdad me estaba helando viva, pero jamás lo admitiría. JAMÁS. Era demasiado orgullosa como para demostrar tales debilidades frente a un extraño.

La brisa que empezó a soplar tampoco ayudaba a paliar los escalofríos que azotaban mi cuerpo de manera cada vez más brusca. Lancé una mirada hacia la montaña, preguntándome cuándo demonios pensaban regresar aquellos dos. Oh bueno, se las apañarán, ya son mayorcitos. Brrrr... otra nueva brisa helada.

- Bueno, ¿a qué esperamos? Vamos a ese lugar tuyo -le apremié disimuladamente por no gritarle que estaba a punto de entrar en un periodo de criogenización.

Esperé a que el muchacho pelirrojo liderara la marcha, y entonces empecé a caminar a su lado. Resultaba bastante misterioso el chico, como si tuviera la cabeza en otra parte o como si estuviese constantemente pensando en sus cosas, pues no se le veía demasiado hablador. Eso lo agradecí, pues no es que fuera la damisela de las conversaciones animadas precisamente. Esa era Nelie. Por todos los Fal'cie, esa muchacha hablaba hasta por los codos. En cualquier caso, me percaté de que nos estábamos alejando de lo que vendría siendo el epicentro del pueblo para entrar en una zona mucho más residencial. Miré al muchacho de reojo, ¿me estaba llevando a su casa?

- ¿Me estás llevando a tu casa? -le pregunté directamente- Oh, soy Saya -me presenté antes de que pudiera responderme, tampoco había que ser descortés. Entonces se identificó a sí mismo como un forastero, lo cual eliminaba por completo la posibilidad de que nos estuviésemos dirigiendo a su hogar. ¿La casa de un vecino entonces? ¿Un amigo?- En efecto, yo tampoco soy de por aquí -le confirmé- Vengo de Wutai. Bastante lejos, ¿eh? -formé una pequeña sonrisa. Realmente muy, muy, muy lejos- ¿Y tú?
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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Koiba el Sáb Nov 15, 2014 12:11 am

Afirma que no tiene frío y así caigo en cuenta del tema de mi garbandina. La observo temblar un poco mientras su cabello empapado se pega a su cuerpo como láminas de papel de embalaje, y no puedo evitar sonreir mientras hago un pequeño gesto de negación con la cabeza. Su actitud es divertida y realmente contradictoria.

No me importa que posiblemente sea la primera mujer de aproximadamente mi edad con la que cruzo palabra alguna en años, pero no quiero parecer descortes. Parece que ya ha tenido bastante malas pasadas con lo de la pileta. Me quito la garbandina beige mientras seguimos avanzando, y extiendo mi mano con la prenda hacia ella; esperando que la use. Este clima no perdona a nadie y yo no me he sacado el abrigo por que sí. Mi espada/sierra ahora esta descubierta y tendré que darle un pequeño mantenimiento cuando lleguemos. El metal puede congelarse rápidamente.

Lo peor del recorrido es que vamos cuesta arriba, hacia donde la brisa es aún más helada y menos misericordiosa. Sólo espero que esa postura de autosuficiencia no nos termine congelando a ambos. Veo el vaho desprenderse de nuestros alientos como si fuese la primera señal del congelamiento global.

- En realidad estoy viviendo con un par de ancianos. No te preocupes por ellos, creo que son las personas más amables que he conocido en mi vida. Entenderán la situación, Saya. -

No quiero hablar mucho de mis orígenes. A decir verdad, ni siquiera yo sé cuales son. "Desperté dentro de una máquinaria extraña, dentro de un almacén abandonado al norte del pueblo. Estaba empapado, como tú, sólo con un crucifijo y mi espada/sierra de posesión; y mientras huía de ese lugar me desmayé. Los viejos me encontraron y me han estado cuidando desde entonces. ¿Te mencioné que han pasado 30 años desde la última fecha que recuerdo?" A decir verdad, no es tan difícil de explicar, ¿cierto?

Menuda mierda.

- ¿Wutai? ¿En dónde queda eso? - La cara inexpresiva que me dirige la muchacha lo demuestra todo. - Lo siento... se podría decir que últimamente he estado viviendo debajo de una piedra. - Trato de ser algo gracioso, y le sonrío. Un poco de carisma no hace daño.

Cada vez nos acercamos más a la casa de los ancianos, a decir verdad ya nos encontramos a unos cuantos metros de distancia. ¿Quien lo diría? Desde que llegué a esa casa los viejos no se llevan más que sorpresas.

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OFF:

¡¡Disculpa la demoraaaa!! Apenas me di cuenta que habían contestadoo u.u
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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Saya el Dom Nov 16, 2014 1:37 pm

Empezamos a subir por una pequeña pendiente, por lo que el viento era mucho más persistente a aquella altura. Me crucé de brazos procurando retener el calor corporal, pero las ropas se me pegaban al cuerpo como una segunda piel y resultaba bastante incómodo. Pronto me empezarían a castañetear los dientes, y entonces sí que sería imposible ocultar mi estado de congelación. Malditos niños y maldita pelota. Y maldita fuente. Y maldito pueblo. Y maldito frío, maldita agua, y malditos los dioses menores.

Pero, por encima de todo, maldito mi orgullo.

- Ugh... está bien... -murmuré, dando la batalla por perdida.

Prácticamente le arrebaté de las manos la gabardina que me ofrecía y me abrigué con ella con rapidez. De inmediato empecé a sentir una calidez bastante agradable, o por lo menos, el frío gélido ya no me soplaba tan encima como antes. Lo agradecí muchísimo.

- Siento mojarte el abrigo -le dije entonces al chico.

Fue entonces cuando me percaté del gran espadón de sierra que portaba en la espalda. ¡Vaya, hablando de cosas asombrosas! No pude evitar contemplar el arma entre sorprendida y maravillada, y no dudé en acercarme más al chico para observarla más de cerca. No podía evitarlo, era una fanática de esas cosas y todo lo relacionado con las espadas, espadones, sables, estoques, katanas, y prácticamente cualquier arma filosa de gran envergadura. La mía permanecía oculta bajo la ropa, atada al cinturón.

- Bonito pedazo de acero el que tienes ahí -expresé con una sonrisa- ¿A qué te dedicas? ¿Eres un combatiente?

Por supuesto que era un combatiente. Quizás un mercenario, o un guerrero que iba por libre. O algún miembro de alguna facción. O un caza monstruos como yo. Las posibilidades eran infinitas, pero estaba claro que nadie llevaba esas cosas como adorno. La conversación prosiguió a medida que seguíamos avanzando.

- Oh, no lo sientas. Es normal. No me sorprende -me encogí de hombros con indiferencia- Wutai no es muy conocida en este continente, ya que no es más que una aldea tranquila y humilde al otro lado del mundo.
_______________________

OFF:: No te preocupes n.n... disculpa si alguna vez me retraso yo también.
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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Koiba el Lun Nov 17, 2014 10:35 pm

- Siento mojarte el abrigo. -

Y, de pronto, la muchacha se da un plantón y comienza a analizarme por todos lados desde la espalda... ¿o es solo mi imaginación? ¡Imposible! Se me acerca tanto que me estoy ruborizando, una sensación que acabo de redescubrir. Volteo la cabeza para ver hacia que lado está y entonces caigo en cuenta de que es lo que está admirando tan abstraídamente: "Darkness". Se ha quedado ensimismada pensado quien sabe qué sobre la espada/sierra con la que me encontraba encerrado dentro de aquel tubo de ensayo de proporciones gigantescas. Aquello ya es bastante raro sin mencionar que de alguna manera sé que esa espada tiene alguna conexión importante con mi pasado. Al igual que el crucifijo que llevo, sólo que ambos emanan energías distintas.

Me doy media vuelta y le hago frente, con el semblante lleno de intriga. Ella, por su parte, me devuelve la mirada con una sonrisa en el rostro. - Bonito pedazo de acero el que tienes ahí. ¿A qué te dedicas? ¿Eres un combatiente? -

No sé que contestar. Me siento frustrado, arrancado en mi propio mundo y puesto en un lugar completamente extraño; diferente de mi antigua realidad. Es cierto, no sé nada de mi pasado, de mi historia... pero puedo recordar lugares y objetos. Cosas simples... pero de nada me sirven ahora. ¿Qué fui en mi vida pasada? ¿A qué me dedicaba? ¿Luchaba por el bien de otras personas? Mierda.

- Supongo que sí... - Estoy algo ensimismado en mis pensamientos, recordando... O tratando de recordar.

"Una leve tormenta de arena es lo único que se alza entre mi objetivo y yo. Ambos llevamos puesto una especie de uniforme: un pantalón blanco y una garbandina negra con hombreras doradas. Sobre ella, una especie de capa roja y pequeña termina de decorar el vestuario. Ambos estamos ya malheridos.

- ¡Eh, SOLDADO! Has dado una buena pelea, pero esto llega a su fin aquí y ahora. ¡Prepárate para la derrota! - El muchacho se veía bastante entusiasmado. Quizá más que yo. Sólo un poco más.

El lugar donde nos encontramos es una especie de desierto; sin embargo, el cielo del paraje se ilumina con ciertos caracteres verdes resplandecientes. Esto es, de cierta forma, una ilusión. Es todo artificial.


Adversario de Koiba:


- Jajaja... - Río por lo bajo. - ¡Pues ven y averigua quien tiene más cartas bajo la manga, Tahúr! -

El calor es sofocador y no hay señal de un solo manantial en las cercanías, ni siquiera un jodido cactus. El crío en frente mío comienza a correr a toda velocidad contra mí, portando un par de cartas en las manos; las cuales empiezan a emitir un aura llameante. Cargo contra él, con mi espada/sierra arrastrándose por la arena, pero en el último momento doy un salto alto apoyándome en el pie derecho, colocándome justo sobre la dirección del sol. "


- ... Creo que era una... una especie de "SOLDADO"... -

Me quedo corto. No sé que decirle... ¿Debería confiar en ella? Algo me dice que, por lo menos, en el campo de batalla no era un cero a la izquierda. Sea cual fuere el caso, ya hemos llegado.

- Bueno, aquí estamos. -

La casa en frente nuestro emana calidez. Es una cabaña humilde, pero bastante cómoda. Las ventanas, se nota por la parte de afuera, están totalmente quebradas. El arbusto al lado del camino que lleva a la entrada está en llamas, y la puerta de la misma está totalmente abierta. Un charco de sangre está como estancado bajo el umbral del acceso principal a la casa... Me quedo paralizado por un segundo. Un sinnúmero de pisadas entrando y saliendo del lugar marcan la nieve del suelo.

Doy un grito ahogado, corto, pequeño y sutil, mientras voy a toda velocidad hacia el interior del lugar. Los busco con la mirada por todos lados. Pregunto una y otra vez por ellos, hasta llegar a gritar sus nombres. La casa es tan pequeña, sólo tiene una planta y el sótano. El sótano. Bajo lo más pronto posible, casi tropezando un par de veces; pues en aquel lugar no hay luces algunas. Ellos son tan pobres, tan humildes... aún contando sólo con velas y candelabros para alumbrar sus noches cuidan de mí. Lo hacen, ellos cuidan de mí...

Para cuando llego al centro de la habitación mis ojos ya se han acostumbrado a la oscuridad. Caigo al suelo temblando. Los dejaron desangrarse en la entrada, sus cuerpos están secos... No puedo siquiera tocarlos. La oscuridad invade mi alma. La ira. La impotencia. El rencor.

Una tarjeta blanca con manchas de sangre muestra en ella un logotipo que ya había observado antes, en el almacén del cual escapé luego de despertar. El logo ponía una simple palabra: Shin-Ra.
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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Saya el Miér Nov 19, 2014 10:58 am

La expresión del muchacho se ensombreció momentáneamente tras mi pregunta, como si se plantease el hecho de responderme o no. Pensé quizás que la cuestión había tocado alguna fibra personal, pero es que era tan evidente que ni siquiera se me pasó por la cabeza que aquello pudiera incomodarle de alguna forma. No quise insistir y me dispuse a proseguir con la marcha, pero entonces pronunció unas palabras que me dejaron un poco en el aire.

- ¿Supones? -repetí escéptica. Me quedé observándole durante unos segundos en silencio, pues daba la impresión de que cavilaba profundamente en sus pensamientos, y entonces volvió a hablar- ¿Especie de SOLDADO? ¿No lo recuerdas?

El joven pelirrojo había mencionado las palabras "supongo", "creo" y "una especie de", lo que significaba que no estaba muy seguro de su condición. Era consciente de que muchas personas eran incapaces de distinguir sus pretensiones o los propósitos de su vida, y muchos actuaban sin realmente plantearse el porqué de sus acciones, o el porqué de quiénes son. Su respuesta había sido muy vaga, pero quizás era porque no confiaba en mi. Sí, quizás era eso. Después de todo no nos conocíamos de nada; yo tampoco confiaría en una persona que hasta hace media hora ni siquiera entraba en mi radio de visión. No le quise dar más vueltas y deseché la interrogación para seguir sus pasos hasta donde quiera que me estuviese llevando.

Entonces las cosas cambiaron de manera muy drástica, y lo que parecía que iba a ser una tarde tranquila se transformó en el más espantoso de los destinos. Una humarada negra se alzaba desde lo alto de una pequeña casa. El árbol del jardín se consumía por las llamas, y el hogar claramente había sido asaltado. Me detuve con los ojos bastante abiertos, sorprendida, observando la sangre pintada en el marco de la puerta principal. ¿Cómo es que nadie en Nibelheim se había percatado del asalto? Las ventanas estaban rotas, y las maderas partidas. El muchacho arrancó una carrera desesperada hacia el interior de la vivienda, y me apresuré a continuar sus pasos con una mano puesta sobre el mango de la katana, por si se diera el caso que los asaltantes aún continuasen dentro. Nada, reinaba el silencio. Algunos muebles estaban vueltos del revés. Me detuve en el umbral de la puerta para examinar el interior; habían fotos enmarcadas en las paredes que daban a entender que en aquel hogar vivían -o habían vivido- una pareja de ancianos. Me apresuré a buscar a Koiba con la mirada, pero no le encontré. Entonces escuché pisadas bajo las tablas de madera, posiblemente en el sótano, y busqué el acceso a las escaleras que descendían hacia la base.

Los cadáveres asesinados de dos ancianos reposaban el uno junto al otro, desangrados. Koiba estaba arrodillado frente a ellos, congelado como una estatua y con los ojos puestos en ninguna parte. ¿Serían sus padres? ¿Sus abuelos? ¿Familiares? Fueran quienes fueran, estaba claro que al muchacho le importaban. Me acerqué al chico lentamente, sintiendo cómo un nudo se formaba en mi estómago al contemplar aquella escena. Se me ponían los pelos de punta apenas pensar en el asesinato de mi familia, de mis amigos. En el asesinato de mis hermanos. ¿Cómo había reaccionado yo? No podía siquiera imaginármelo, y por un momento me olvidé completamente de que aún seguía empapada.

- Lo siento -le puse una mano en el hombro y aguardé unos segundos antes de acuclillarme a su lado- ¿Shin-Ra? -arrugué la expresión y tomé la tarjeta para examinarla más de cerca. Aquello no tenía sentido- ¿Shin-Ra? ¿Por qué haría Shin-Ra algo...? -sacudí la cabeza totalmente confundida, y entonces miré al chico- ¿Tienes idea de quién pudo haber hecho ésto?

Entonces empecé a hilar cuestiones. Koiba decía ser una "especie de" SOLDADO, pero no llevaba el uniforme característico de aquellos que trabajan para MIdgar. ¿Quizás les había traicionado, y ahora Shin-Ra cargaba una vendetta contra sus seres queridos? ¿Se había enemistado con la compañía? Porque de ser así, Koiba tenía bastantes problemas... y de los gordos.
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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Koiba el Lun Nov 24, 2014 7:11 pm

- Yo... Ellos... N-no... No lo entiendo. - ¿Por qué... ellos...? Son buenas personas. Nunca hacen nada malo, sólo me cuidan... ¡Ellos simplemente se hicieron cargo de mí! ¿Qué está pasando? ¡¿Qué mierda está pasando?! ¡Y ese nombre! "Shin-Ra"... ¡¿Qué significa?! Voy a averiguarlo.... ¡¡Voy a encontrar a Shin-Ra y a hacerle sangrar hasta secársele el cuerpo!! ¡Voy a--

Calma. Tengo que respirar un poco antes de darme cuenta que estoy perdiendo los estribos. Cálmate. Tomo una bocanada de aire, aunque tiene un olor a óxido que se impregna en mis fosas nasales y me impide continuar respirando. Tomo el cuerpo de uno de ellos entre mis brazos. Sus ojos aún están abiertos de par en par. ¿Cómo es posible?... Exhalo un hálito caliente por mi boca.

- Shin-Ra… tú… ¿tú sabes algo de eso? - No puedo evitar hablar fría y calmadamente. El tono de mi voz está coloreado por una tranquilidad casi lúgubre. Resulta ser algo espeluznante. Le pregunto sobre aquel nombre, pero sé que ella debe de tener menos respuestas que yo. - ¿Sabes quién es Shin-Ra? ¿Dónde puedo encontrarlo? -

Mi mente se hace un lío. Hay algo que me dice que ya he escuchado ese nombre antes. Antes incluso de haber despertado en aquella cápsula criogénica. Es sólo que… busque por donde lo busque entre mis recuerdos, vaya a los rincones que vaya de mi mente… simplemente no lo encuentro por ningún lado. De pronto, una sensación invade mi cuerpo. Algo está mal. Este lugar, el fuego en el arbusto, la sangre húmeda. El cuerpo del anciano en mi regazo aún está caliente. De pronto se escuchan unas pisadas sobre nosotros, en la entrada de la casa.

- ¡¿Quién se encuentra allí?! ¡En nombre de la compañía Shin-Ra, salgan con las manos en alto! -

¿Compañía? Era Shin-Ra acaso… Poco a poco, las cosas empiezan a tener un poco más de sentido. No obstante, no me gustan hacia dónde están apuntando. El almacén donde desperté, plagado del logo de la compañía por todos lados, y ahora esto. ¿Soy acaso una especie de propiedad para ellos? ¿Un objeto perdido? ¿Qué es capaz de hacer Shin-Ra para atar cabos sueltos?

Dejo reposar el cuerpo del anciano al lado del cuerpo de ella. Siempre se les vio bien juntos. Observo a la muchacha que recién acabo de conocer. Saya. Aún se encuentra con el cuerpo mojado. - Disculpa. - Mis palabras son serias, al igual que mi semblante, frías como un cuchillo afilado por la muerte. Me pongo en pie y tomo mi espada sierra por la empuñadura. - Esto no va a ser algo agradable de observar.-

Subo por las escaleras del sótano, mientras desenvaino el arma. Estoy furioso, la oscuridad invade mi espíritu… el alma la tengo quebrada. ¿Podría pasar algo peor hoy? Siento un temblor en mi cuerpo, una ansiedad sobrecogedora que clama por una simple cosa: Venganza.
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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Saya el Miér Nov 26, 2014 1:43 pm

Era bastante descorazonador presenciar aquella escena, e incluso sin palabras era capaz de asegurar que el muchacho estaba sufriendo muchísimo por dentro. Pero no le culpaba, después de todo aquellos ancianos parecían haber sido muy importantes para él, y es por eso que no sabía muy bien qué hacer o qué decir. Una no se encontraba con estas situaciones demasiado a menudo. Aparte no podía dejar de pensar en el motivo del porqué Shin-Ra haría semejante atrocidad, y por más que buscase alguna respuesta en mi mente, la escasez de información era una pared demasiado gruesa e incapaz, por ahora, de superar.

Me sorprendió muchísimo cuando Koiba me preguntó sobre Shin-Ra, y no pude evitar mirarle con una ceja alzada como si no comprendiera del todo su pregunta. ¿De verdad me estaba preguntando qué era Shin-Ra? ¿De verdad que no lo sabía?

- ¿En qué clase de agujero has estado viviendo? -no me contuve al preguntar aquello.

¡Venga ya! Shin-Ra era una de las compañías más famosas y poderosas de toda Gaia; hasta el aldeano más paleto del pueblo más recóndito sabía de su existencia. No por nada había sido Shin-Ra y sus extracciones de energía mako las que habían causado que el Árbol Lifa empezase a escupir monstruos a diestro y siniestro, y no era precisamente un problema de pocos días. La contaminación de monstruos llevaba más de tres décadas asolando los tres continentes, y todo el mundo sabía quiénes eran los culpables. Además, el mismo Koiba había dicho que era una especie de SOLDADO, y los SOLDADOS eran literalmente la fuerza bélica de la compañía. ¿Había estado trabajando para ellos, y ni siquiera sabía que...? ¿Acaso me estaría mintiendo? ¿Acaso ocultaba algo?

Sacudí la cabeza con extrema indignación, pero decidí aparcar momentáneamente la oleada de preguntas. Aquel no era ni el momento ni el lugar para hostigarlo a cuestiones que muy posiblemente no tuviese, o no quisiese responder. Habían asesinado a dos personas, por todos los dioses.

- Shin-Ra es una compañía eléctrica multinacional -le respondí finalmente- Su base está en Midgar, una gran ciudad ubicada al sur de aquí. Su presidente es Ru-

Me detuve de inmediato cuando un potente vozarrón abarcó incluso las paredes del sótano. Había alguien en la casa, alguien que hablaba en nombre de Shin-Ra. ¿Los asesinos?... De inmediato fijé la vista en Koiba y su reacción no fue otra que desenvainar su desmesurada espada y empezar a subir las escaleras del sótano. Iba a matarlo, estaba claro. Iba a desahogar su rabia con él. Iba a cortarlo en pedazos. Iba a... no sé a lo que iba, pero la ira que proyectaban sus ojos no indicaba nada bueno. En cualquier otra ocasión simplemente le hubiese dejado ejercer su propia justicia, estaba en todo su derecho, pero la mente del muchacho estaba ofuscada tras la muerte de los ancianos y aquello no le permitía actuar de manera inteligente.

- Espera -ascendí el corto tramo de escaleras que nos separaba y le tomé del brazo con cuidado, no fuera que también me atacase a mi- Si verdaderamente quieres averiguar el porqué de todo esto, necesitas información, y puede que ese hombre la tenga. Si le matas no conseguirás solucionar nada -razoné- A mi no me conoce. Déjame hablar con él. Déjame averiguar qué es lo que sabe. Quizás consiga alguna pista importante -tras eso me paré a reflexionar algunos segundos, y añadí en un tono más bajo- Aunque si se niega a hablar, puedes hacer lo que quieras.
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Re: Un espejo opaco. [Libre]

Mensaje por Koiba el Lun Dic 22, 2014 3:04 am

Shin-Ra. Compañía eléctrica multinacional. Midgar. Ru. La muchacha me toma del brazo delicadamente. La piel de su mano es suave, aunque quizá no se supone que deba serlo. De pronto... todo se está nublando. Siento que mi mente es llevada hasta otro lugar, estrepitosamente. Una habitación a oscuras, un cuerpo recostado a mi lado en una cama donde apenas entran dos personas. No puedo distinguir su rostro, pero un pequeño resplandor en su pecho me llama la atención. Ella está llevando la cruz que ahora tengo atada al cuello desde que desperté en aquel almacén. Puedo sentir su piel... aún tibia. Tan... real. ¿Quién eres? ¿Por qué... siento esto por tí...?

- Hey, Koi... Gracias por todo... -

Su voz me consume. El tono con el que articula aquellas palabras me ha dejado sin aliento... no puedo entenderlo. Trato de mover mi cuerpo para cambiar el ángulo de mi vista y descubrir las facciones ocultas detrás de esa voz peculiar... pero todo se transforma de un momento a otro. Estoy parado en una aldea extraña, llena de estufas que parecen mantener la temperatura estable. No sé si es invierno o el clima siempre ha sido así de helado en este lugar. Es de noche y todo está apestando. Me fijo bien y caigo en cuenta de que no estoy solo... Un escuadrón de soldados rasos me acompaña y, aunque no soy uno de ellos, puedo notar que tampoco estoy al mando.

Un sujeto de cabello castaño largo que lleva un saco largo color negro aparece delante nuestro. Tiene los ojos inyectados de un color celeste profundo que se me hace bastante familiar, pero no puedo recordar de dónde. El tipo avanza unos pasos, observándonos estrictamente, hasta que se detiene enfrente de mí.

- Es el momento de demostrar que tu incorporación a SOLDADO no se debe sólo a tu apellido, novato. Shin-Ra no tolerará una falla aun así seas el hijo de Anteu Shino. -

¿Shino? ¿Anteu? ¿Yo era... era parte de Shin-Ra? Todo se vuelve cada vez más confuso. El dolor en mi cabeza es insoportable, no puedo más. Siento que una especie de punzada atraviesa mi cerebro, como un tornillo girando cada vez más rápidamente. De pronto vuelvo en mí y caigo de rodillas, sin poder contener un pequeño alarido de dolor que deja nuestra posición a merced del sujeto en la primera planta de la cabaña.

- ¡Allí abajo hay alguien! ¡Dispérsense y tráiganlo en cuanto antes, puede ser el objetivo! -

Un grupo de pisadas se siente ingresando al lugar a toda prisa. Pensé dejar a Saya hacer lo suyo, pero vistas las circunstancias me incorporo lo más rápido que puedo y nos saco de sobre las escaleras, quedando así parados en la desembocadura de las mismas.

- Lo siento, creo que la he cagado. -

No acabo de decirlo, cuando el primero de estos sujetos aparece por el umbral hacia la planta baja. No me cuesta trabajo desenvainar a Darkness y activar el motor del mecanismo de la espada sierra. El sujeto parece asustarse por el sonido. Además, no creo que nos haya esperado parados tan cerca a la entrada. Se resbala de un traspié y aprovecho el momento para darle una buena estocada. Las hojas zigzagueantes de Darkness hacen lo suyo, desgarrando la piel y los músculos del tipo; quien cae hacia un lado desangrándose por completo. Observo al tipo de reojo, y distingo su uniforme. Es el mismo que usaban los sujetos que me acompañaban en aquella aldea. Aquel recuerdo... Necesito saber más.
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