Saya

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Saya

Mensaje por Fal'cie Etro el Mar Nov 04, 2014 4:32 pm



Saya Ozuno




EDAD
21 años

RAZA
Hume

COSMOLOGÍA
Halone, la Furia
(27 de Enero)

ALINEAMIENTO
Caótico Bueno

PROFESIÓN
Guerrera

ORIGEN
Aldea Wutai
(Limberry, Rep. de Galbadia)

FACCIÓN
Neutral



APARIENCIA

La estructura de su cuerpo tira hacia la media; ni demasiado delgada ni demasiado gruesa, ni demasiado alta ni demasiado pequeña. Rondando los 172 cm de altura, Saya destaca por poseer una complexión proporcionada y curvilínea para una muchacha de su edad. Si obviamos la existencia de algunas cicatrices fruto de varios duelos complicados con la espada, el resto de su tez carece de imperfecciones. Sus ojos de forma almendrada poseen un color gris prácticamente blanquecino, y su cabello azabache, totalmente lacio y maleable, cae con soltura alcanzando la parte baja de su espalda.

En cuanto a su vestimenta, le gusta llevar el hakama tradicional -junto a unas finas sandalias de lino- que portan la mayoría de los aprendices y maestros que imparten numerosas disciplinas marciales en la Pagoda de Wutai. Se ha acostumbrado tanto a dichas ropas que ya forman parte de su indumentaria cotidiana, sin importarle el hecho de llamar la atención cada vez que pone el pie dentro de una ciudad algo más tecnológica.

PERSONALIDAD

Independiente, trabajadora y responsable; esas son las tres virtudes principales que definirían a nuestra heroína. Saya podría calificarse como una muchacha muy recta y profesional, previsora en todo lo que hace y perfeccionista consigo misma. Se rige bajo sus propios principios éticos y morales, y no responde ante nadie. Valora muchísimo la lealtad, el respeto y el honor, aunque por desgracia para ella, las malas influencias de sus compañeros de viaje la han obligado a renunciar varias veces a este último, especialmente a la hora de ganarse el sustento.

Es muy cariñosa y protectora con los suyos. También es muy exigente; le gusta mandar y poner orden a voz de grito si es necesario. No obstante, y pese a su inquebrantable dureza exterior, su corazón es más blando que una esponja. No tiene reparos en llorar a moco tendido frente a, por ejemplo, una obra de teatro o una canción que evoque a la nostalgia, así como tampoco puede evitar maravillarse tras haber cocinado una liebre en su punto o haber encendido el televisor sin la ayuda de nadie. Es por eso que su peculiar frescura a la hora de expresar sus emociones, junto a un vocabulario exquisitamente tradicional, la dotan de una personalidad soñadora, apasionada e inconscientemente divertida.

En contraparte es alguien que pierde la paciencia con facilidad, cabezota hasta la médula y más allá, amante de los retos y muy orgullosa. Cortante y sarcástica cuando necesita serlo. Fuera de su círculo de confianza se muestra introvertida y desconfiada, aunque siempre cordial. No es exactamente la "miss relaciones públicas" del grupo, pues si bien le gusta ayudar a quienes se lo merecen, siempre esperará algo más que un agradecimiento verbal a cambio.

Entre sus hobbies se encuentran las artes escénicas, la literatura y la meditación. De vez en cuando le gusta aislarse para disfrutar del silencio, prefiere los bosques a las ciudades, y por supuesto, los chocobos a los malditos armatostes que el resto del mundo llama vehículos a motor. Las ferias, en cambio, le pierden.

SINOPSIS

Su cesto apareció encallado en la ribera de un río, cerca de un pequeño pueblo que se erigía en un valle cercano a las altas montañas que rodeaban la región de Limberry. Sus fuertes llantos, originados por la falta de alimento, alertaron a un pastor ovejero que había salido a pasear al ganado por las cercanías. Y cuál fue la sorpresa del hombre al ver que aquella criatura, de apenas un año de vida, estaba totalmente cubierta de sangre seca. El pastor sacó el canasto del agua enseguida y examinó a la pequeña, percatándose de su avanzada desnutrición. No tenía heridas visibles, lo que significaba que aquella sangre no era suya. La situación era alarmante; el pueblo más próximo estaba a kilómetros de distancia, lo que significaba que la pequeña llevaba varios días viajando río abajo. Sin perder ni un instante, alimentó a la niña con la leche de una de sus ovejas y se ocupó de ella durante algunas semanas hasta que estuvo totalmente recuperada.

No había ninguna pista ni evidencia del pueblo natal de la niña, a excepción de dos objetos que también viajaban dentro del canasto: un emblema cuyo símbolo no se asemejaba a nada que el pastor pudiese reconocer, y una katana guardada dentro de una saya de un color oscuro como una noche sin estrellas. Al desenvainarla por primera vez, el hombre pudo comprobar que la hoja de la katana también estaba manchada de sangre. Quiso creer que alguien, de alguna forma, había intentado proteger a la pequeña con aquella espada, por lo que decidió llamarla como la vaina oscura del arma que la había acompañado: Saya.

Un nombre al que sin duda haría justicia en el futuro, pues la niña estaba destinada a convertirse en un arma propiamente dicha, en una "saya" que guardaría el alma de una guerrera en su interior y que muy pronto aprendería a desenvainar. Pero el camino es largo, y aún queda mucho por delante.

El pastor, que no tenía ni esposa ni hijos, enfermó varios meses después. Viéndose a las puertas de la muerte, y mientras aún podía sostenerse sobre ambos pies, inició un complicado ascenso por la montaña hasta alcanzar las puertas de la aldea de Wutai, donde se erigía un humilde orfanato regentado por una mujer albhed de mediana edad que había abandonado la sequedad del Hogar para dedicarse a una vida más tranquila lejos de las máquinas. La pequeña Saya fue puesta a su cuidado junto con el emblema y la katana que la habían acompañado en el canasto. El pastor pereció pocos días después, y fue enterrado en las proximidades.

La mujer albhed, intrigada por el significado del emblema que portaba la niña, buscó información durante meses hasta que finalmente obtuvo una pista: aquel símbolo pertenecía al Clan Ozuno, un clan de guerreros samurais del que poco o nada se sabía de sus propósitos, muchísimo menos su localización. En cualquier caso, estaba claro que a la niña la habían separado de su familia, y no quedaba otra que cuidar de ella junto con el resto de los niños huérfanos.

Saya creció en un entorno tranquilo y pacífico, y fue cuestión de tiempo que empezase a demostrar cierto apego hacia la katana que por derecho le pertenecía. Admiraba las artes marciales que se enseñaban en la famosa Pagoda de Wutai, y no pudo hacer más que aprovechar aquellas disciplinas para entrenarse en el arte del kenjutsu y el iaidō, convirtiéndose en muy poco tiempo en una de las mejores de su clase. También estableció lazos afectivos con el sobrino de su nodriza, Evan, quien pronto se convirtió en su mejor amigo.

Con el paso de los años, Saya fue perfeccionando su especialidad hasta el punto de atreverse a reducir en solitario los monstruos que asolaban los alrededores de Wutai. La plaga de criaturas hostiles provenientes del Árbol Lifa, en el continente este, eran cada vez más frecuentes, y no parecía que nadie estuviese dispuesto a hacer nada a excepción del Clan Centurio, una hermandad especializada única y exclusivamente en la caza de monstruos. No obstante, su base principal estaba construida al otro lado del charco, y para cuando las noticias de urgencia llegaban hasta ellos, ya era demasiado tarde.

Impotente y hastiada de aquella situación, decidió tomar cartas en el asunto. Hacía tiempo que Evan se había marchado de Wutai en busca de nuevas experiencias, y Saya se decidió por lo mismo. Su colaboración sería muy poca en comparación a la del Clan Centurio, pero estaba dispuesta a convertirse en la cazadora de monstruos oficial del continente oeste. Y quizás algún día, con mucha suerte y entrenamiento, plantarle una sana competencia a los centurios, así le llevara varias generaciones. Su primer paso era buscar al primer recluta: Evan. Sabía que el muchacho era apto para el combate pues con frecuencia gastaban las tardes entrenando juntos, pero ni siquiera su tía sabía dónde estaba. Nadie dijo que empezar era fácil.



VIRTUDES

Versatilidad
Se te da bien encajar en cualquier parte y tienes potencial para hacer un gran y variado tipo de tareas, ya sea por tu condición racial o por tu personalidad proactiva.

Autodidacta
Cuando le enseñas una cosa, aprende tres más por su cuenta.

Bilingüe
Aparte del idioma común, también habla, escribe y comprende a la perfección el idioma albhed.

Equilibrio
Gracias al entrenamiento con la katana, ha aprendido a controlar y dominar perfectamente su centro de gravedad.

Oído fino
Ha entrenado su capacidad auditiva para que ésta sea mucho más sensible, por lo que resulta muy difícil sorprenderla por la espalda.

Supervivencia
Dada su naturaleza independiente y viajera, sabe sacarse las castañas del fuego sin problemas.


DEFECTOS

Desconocimiento tecnológico
Las máquinas son su principal y más absoluto némesis.

Fobia a... los molbol
Es incapaz de mantener el tipo frente a un molbol. Le dan muchísimo pánico.

Vengativo
Si has hecho algo que le haya molestado lo más mínimo, ten por seguro que obtendrás tu castigo.




Registro de Batalla

Combates PVP ganados: 0
Combates PVP perdidos: 0
Combates PVP empatados: 0

Combates PVM ganados: 1
Combates PVM perdidos: 0

Combates BOSS ganados: 0
Combates BOSS perdidos: 0

Misiones  de facción completadas: 0
Misiones de nación completadas: 0
Misiones libres completadas: 0
Misiones de facción fallidas: 0
Misiones de nación fallidas: 0
Misiones libres completadas: 0
avatar
Fal'cie Etro
La Vigilante
La Vigilante

Mensajes : 203
Fecha de inscripción : 20/09/2014

Ver perfil de usuario http://ffrenascentia.foroweb.org

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.